jul
20
2008
Today
Advertisement
Del apadrinamiento al mundo empresarial PDF Imprimir E-Mail
Por Deron Denton   

Quince años después del apadrinamiento, Claudia Tejada aún permanece involucrada con la organización.

 Al escucharle hablar, uno creería que Claudia Tejada es una ponente clave de una serie de talleres inspiradores. Una de las primeras cosas que le dijo a un grupo de jóvenes apadrinados en el centro comunitario de Children International en Mao, República Dominicana, fue esto: “Sólo porque vivimos en la pobreza – esto no quiere decir que no podemos ser ricos por dentro. Podemos ser pobres por fuera, pero hay riquezas dentro de cada uno de nosotros que debemos usar”. El inspirar a los demás es, de hecho, gran parte de lo que Claudia hace con su vida. Y todo empezó con el apadrinamiento.

Ahora con más de 30 años de edad, Claudia estuvo entre los primeros niños en ser apadrinados en nuestra agencia de Santiago, República Dominicana. Aunque su familia era muy pobre, ella recuerda afectuosamente el apoyo que sus hermanos se brindaban entre sí.

Cuando el papá de Claudia falleció, sus hermanos mayores se juntaron para mantener a la familia. Una de las cosas que ella recuerda con mayor claridad es que, con cinco niños en la familia, su ropa era de segunda y tercera mano; por eso a menudo se acababa antes de que les quedara pequeña.

Usé el mismo uniforme escolar por varios años antes del apadrinamiento porque mi familia no tenía los medios para comprarme uno. Después del apadrinamiento”, dijo Claudia, “comencé a recibir un uniforme escolar nuevo cada año”.

“Una de las cosas que agradezco mucho es el hecho de que, con el dinero que mis padres ahorraron al no tener que comprar mi uniforme escolar, ellos pudieron comprar ropa para mi hermana”.

Algo más que le tiene agradecida son los beneficios educacionales del apadrinamiento. Claudia tenía el talento suficiente para saltar el quinto grado. Con lágrimas en sus ojos, ella recuerda el ánimo que recibió de sus hermanos. “Ellos siempre creyeron en mí y me dijeron que yo lo podía hacer”, dijo ella, recordando los momentos cuando luchó con sus tareas y exámenes.

Children International también reconoció sus habilidades y premió a Claudia con una beca para continuar sus estudios. Cubrió la matrícula de la universidad, y le ayudó a obtener un título en contabilidad. “Hasta sobró un poco de dinero para pagar mis libros”, agregó ella.” También saqué una maestría en administración de empresas. Eso fue muy difícil porque tuve que cubrir todos los gastos por mi propia cuenta”.

Claudia dice enfáticamente que el apadrinamiento fue esencial para que ella llegara a donde está hoy. “Sin el apadrinamiento”, dijo ella, “ni siquiera hubiera podido comenzar a alcanzar mi sueño de convertirme en profesional. Aun después de graduarme del programa, las cosas que he aprendido y la inspiración que he recibido continuaron ayudándome a alcanzar mi sueño. Ahora tengo la oportunidad de ayudar a otros niños apadrinados a que alcancen sus sueños, y les animo a que nunca dejen de lograr sus metas”.

En 2004, Claudia lanzó su propia institución llamada Centro para Enseñanza e Innovación Profesional (CEIP). “El enfoque”, explica ella, “está en brindar educación especial para que cualquier persona pobre que se interese pueda continuar sus estudios”.

En el verano de 2007, tras un largo y arduo proceso, ella finalmente recibió toda la documentación y la autorización requerida por el gobierno para que CEIP se volviera una institución formalmente reconocida.

Algún día, ella espera poder convertirla en una organización sin fines de lucro que cobre usando una escala basada en la factibilidad económica de los clientes. “Algunos de los cursos que ofrecemos son baratos; para otros, hay que cobrar un poco más”.

Claudia aún siente tanta gratitud por el apadrinamiento que ella ha permanecido involucrada con Children International – aunque ha pasado más de una década desde que ella recibió el último de sus beneficios “oficiales” del apadrinamiento.

En cualquier momento que el personal requiere mi presencia en una reunión – o cuando necesitan mi ayuda, sólo me hacen saber y voy”, dice ella.

Las palabras finales de Claudia a un grupo de jóvenes apadrinados en el centro comunitario de Mao eran veraces porque ella estaba de ejemplo: “No podemos usar el hecho de que hemos crecido en la pobreza como excusa para no salir adelante en la vida...la manera en que nos valoramos a nosotros mismos como seres humanos determina cuánto podemos lograr”.

Cuando el apadrinamiento se combina con la determinación, Claudia es la prueba viviente de que los límites del éxito todavía están por determinarse.

Foto por Jennifer Spaw, de nuestra oficina en Kansas City.


Comentarios (1)Add Comment
...
escrito por maria ester, abril 03, 2008
es una mujer buena jente y una mujer bien cacitada

Escribir comentario
quote
bold
italicize
underline
strike
url
image
quote
quote
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley

busy