Génesis 1:31 “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”.
¿Qué es el Dualismo Antropológico?Pues bien, “es la doctrina filosofica según la cual en el hombre encontramos dos principios con características y destinos distintos: el alma y el cuerpo”.
“En correspondencia con su dualismo ontológico, Platón defiende un claro dualismo antropológico: creerá que en el hombre encontramos dos principios opuestos: el cuerpo que nos vincula con la realidad material y pertenece al mundo sensible, y el alma que es el principio inmaterial, divino e inmortal y que nos vincula con el mundo de las ideas. Para Platón el hombre se identifica más con el alma que con el compuesto de alma y cuerpo por lo que creyó que la encarnación del alma es una situación transitoria y contraria a su destino. La idea del cuerpo como el origen del mal y la ignorancia, y del alma como lo bueno y la dimensión positiva del hombre se concreta en su concepción del cuerpo como cárcel del alma”.
Hasta el punto en que Platón define el alma como aquello del hombre que lo vincula con Dios, esta idea filosófica concuerda con lo expresado en la Biblia, con la aclaración de que el hombre no es divino en el sentido de llegar a ser Dios o como Dios, que es la gran pretensión de Satanás, pero sí que el hombre es creado “a imagen y semejanza de Dios” (Génesis 1:27). Pero cuando Platón propone que el cuerpo es la razón de la aparición de la maldad en el hombre es cuando choca con lo que la Biblia enseña. La Biblia claramente nos enseña que todo lo que Dios había hecho fue “en gran manera bueno” (Génesis 1:31).
Antes del hombre pecar tenia un cuerpo y un alma buenos, perfectos, santos. Fue después que el hombre pecó que todo cuanto él tenía se contaminó. Se contaminó su alma y se contaminó su cuerpo; lo intangible y lo tangible del hombre fue contaminado. Entonces los malos pensamientos (lo intangible) y las enfermedades, el dolor, los accidentes, los desastres y la muerte (lo tangible) se convirtieron en situaciones cotidianas en la humanidad hasta el día de hoy.
Antes del hombre pecar no tenía ninguna preocupación acerca de ninguna cosa. Fue el pecado que provocó incertidumbre en la vida del hombre. Pero ese pecado no fue provocado porque el hombre tuviese un cuerpo, sino porque el hombre tiene la capacidad de elegir. Aún si el hombre no hubiese tenido un cuerpo, hubiera pecado de la misma forma, puesto que el pecado primero se forja en la mente o en el alma concupiscente de la que habla Platón (que según él se haya alojada en el abdomen).
Lo cierto es que la Biblia hace responsable al hombre total de sus acciones, no al cuerpo o a la parte intangible de este. Dios dice: “el alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:4), y aquí la palabra “alma” está utilizada en el sentido integral, refiriéndose al hombre como un todo (diferente al uso que se hace de esta palabra en el Nuevo Testamento en Mateo 10:28 donde Jesús diferencia el alma del cuerpo). Así que, la culpabilidad del hombre con relación al pecado, recae sobre su ser integral todo: “espíritu, alma y cuerpo” que es la forma como el apóstol Pablo define al ser del hombre en I tesalonicenses 5:23. Cuando el hombre peca no sólo peca el cuerpo, sino que también, y mucho más aún, peca su alma.
En el concepto bíblico tanto el cuerpo como el alma son importantes para Dios. Aunque el cuerpo actual que poseemos, que es corruptible, será deshecho con la muerte, tenemos promesa de un cuerpo nuevo con el que habremos de resucitar (I Corintios 15). Sin embargo hay una verdad en las palabras de platón cuando plantea que el alma habita el cuerpo (este cuerpo actual) de forma transitoria. Lo que Platón no sabía, y luego Jesús nos da luz en este sentido, es que, si ciertamente es evidente que el cuerpo actual está destinado para ser deshecho, no menos cierto es que nos aguarda una habitación incorruptible en donde nuestra alma habitará por siempre después que pasemos por los pasillos de la muerte.
El concepto platónico de considerar al cuerpo como una cárcel del alma, proponiendo que los motivos de su desdicha se encuentran en el cuerpo, es una idea contraria al pensamiento evangélico. Esta idea concuerda más con el pensamiento gnóstico que es un rival del cristianismo.
De ninguna manera puede ser considerado el cuerpo como una limitante que cree alguna infelicidad en el hombre. La composición del hombre tal como fue creado por Dios responde a un propósito, a un fin. El daño no vino por causa del cuerpo, el daño vino por causa del pecado, tanto al cuerpo como al alma del hombre. Si no fuera por el pecado, ninguna parte de la composición humana le fuera objeto de infelicidad al hombre. El hombre fue hecho por Dios para disfrutar dentro de sus límites como criatura con toda la realización individual de la que él hubiera sido capaz, pero el pecado, no Dios, limitó al hombre para conseguir vivir de acuerdo al modelo divino.
Mientras más sometido a los límites divinos esté el hombre, más feliz y dichoso será. Toda la capacidad que Dios ha dado al hombre, aún dentro de los límites (naturales en cuanto es un ser creado) que él le ha establecido, es tan vasta, que aún la eternidad misma le parecerá insuficiente para desarrollarla. La limitación intelectual o la limitación del uso de su capacidad cerebral que científicamente se ha comprobado hoy, por ejemplo, no es algo que Dios ha marcado en el hombre, sino que ha sido producto del pecado. El pecado ha limitado a la naturaleza y al universo mismo. Lo cierto es que no habría decadencia de ninguna clase y en ninguna parte si el hombre no hubiera pecado.
Leandro González http://www.maovalverde.com/contact/leandro-gonzalez.html
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ME PARECE QUE ES MUY ACERTADO, EL TIPO DE VOCABULARIO QUE EMPLEO FUE FACIL,SENCILLO DE ENTENDER.
TENGO QUE PRESNTAR UN TEMA LA PROXIMA SEMANA DE ..EL HOMBRE. A LOS OJOS DE LA CIENCIA Y CREO QUE LO QUE HE LEIDO ANTES, ME CONFUNDIO MAS PERO AHORA QUE LO LEI A USTED ME SERA FACIL,LO VOY A MANEGAR IGUAL. FELICIDADES