El Poder de la Biblia PDF Imprimir E-Mail
Encuentro Marcado
Por Leandro Gonzalez   

2 Timoteo 3:14,15

"Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús."


        Pablo consideraba a Timoteo como un hijo en la fe. Pero al mismo tiempo Timoteo le inspiraba admiración por la trayectoria de su vida. Timoteo venía de una familia de creyentes. Desde su abuela Loida hasta su madre Eunice, que son mencionadas por el apóstol en 2 Tim.1:5, él reconoce la firmeza de fe que caracteriza a este joven cristiano fervoroso y consagrado. Como joven, en medio de un mundo convulsionado, Timoteo mostraba un carácter poco común en una persona de su edad. ¿A qué se debía esta distinción? ¿Cuál era la diferencia entre Timoteo y los demás jóvenes de su época? ¿Cuál ha de ser el estilo de vida para el joven de hoy que también quiera agradar a Dios? ¿Cuál es el papel de la familia en este aspecto? ¿Qué papel juega la  Biblia en todo esto?

I.    El Secreto de la Vida de Timoteo Era la Familia a la que Pertenecía.

Note como el apóstol Pablo le dice a Timoteo: “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido” (2 Tim.3:14). Una familia buena da hijos buenos. Puede decirse que Timoteo había sido criado con riguroso cuidado. Uno debe proporcionar a los hijos el mejor ambiente posible para su desarrollo integral.

La familia de Timoteo poseía algo que determinó el estilo de vida saludable, un libro. Nada más que un libro puede hacer la gran diferencia en una familia. Un libro que puede marcar el curso exitoso de la vida. Un libro que está disponible hoy también para cualquier familia que lo quiera, para cualquier familia que lo desee, para cualquier familia que lo aprecie. Ese libro único e incomparable es la Biblia.

Timoteo tenía conocimiento de la Biblia desde niño. Por eso le dice el apóstol: “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras” (2 Tim.3:15ª). ¿Conocen tus hijos la Biblia? ¿La conoces tú? ¿Sabes la tremenda influencia positiva que constituye la Biblia? Grandes hombres de la historia, especialmente los que han construido esta civilización occidental, han expresado su admiración por el Libro Santo, y cómo éste les ha influenciado sus más nobles ideales: Conquistadores, libertadores, filósofos, inventores, artistas, políticos y estadistas, y grandes empresarios. Te puedo decir de manera muy personal que no hay mejor influencia para tus hijos que la Biblia.

     Pero así comO ha habido quienes en el pasado hayan sentido admiración por la Biblia, ha habido hombres que han pretendido mofarse de ella. Voltaire era un hombre reconocido por su ateismo, éL se había propuesto desacreditar la Biblia. Decía que iba a destruir él solo lo que doce ignorantes pescadores habían erigido. En su época existió también un hombre notable por su sabiduría, Isaac Newton, el cual creía firmemente en la Biblia. Newton había predicho que los hombres habrían de viajar a una velocidad de 65 kilómetros por hora, cosa que para su tiempo era un escándalo científico. Había hecho su profecía basado en lo que dice Daniel 12:4 ¨Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará¨; y Nahum 2:4 ¨Los carros se precipitarán a las plazas, con estruendo rodarán por las calles; su aspecto será como antorchas encendidas, correrán como relámpagos¨. Todo esto lo contradecía Voltaire en público diciendo que era imposible que una persona pudiera viajar a tal velocidad sin sufrir la muerte. Hoy en día no necesitamos decir cómo se ha cumplido la profecía de Newton basada en la Biblia. Lo más asombroso de todo es que a la muerte de Voltaire, su casa y su imprenta pasó a ser la sede de la Sociedad Bíblica en Ginebra, Suiza.  

Si miramos en el pueblo hebreo, para ellos las Sagradas Escrituras debían ser como un tesoro, como la mejor herencia que se podía dejar a los hijos. Veamos un pasaje bíblico del Antiguo Testamento que constituye para los judíos el centro del consejo de Dios: ¨Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas¨ (Deut. 6:6-9). Lo que puede hacer  la diferencia hoy en el mundo es una familia que instruye a sus hijos en el temor de Dios.
    
Dar a nuestros hijos la oportunidad de conocer la Biblia, de estudiarla, de persistir en la ética que emana de sus páginas y procurar un estilo de vida centrado en los principios eternos que Dios plasmó en ella, es la mejor protección que nuestra familia puede tener. En un mundo plagado de males, no hay mejor garantía.

II.    El Secreto de la Vida de Timoteo Era su Fe.

Uno puede nacer en el seno de una familia cristiana y, sin embargo lamentablemente, no dejarse persuadir por la fe. Es un poco raro encontrar a personas que hayan vivido bajo la influencia de una familia devota y que no manifiesten fe, o algún tipo de reverencia o respeto por la Biblia; pero se da el caso.

Esto nos lleva a pensar en la necesidad de que la fe sea un acto individual. Esto quiere decir que la fe, aunque puede ser transferida a otros por medio de la predicación, tiene que ser un acto voluntario y personal, estrictamente personal. La dedicación de Timoteo al santo ministerio así lo corrobora. El no era un simple adherente, él no era nada más un simpatizante, él era un seguidor militante de los principios bíblicos. A él no había que amonestarle para que fuera a la iglesia. El había asimilado de manera muy particular lo que Dios a través de su Palabra le transmitía. A tal punto era su convicción que el Apóstol Pablo dice de él: ¨La fe no fingida que hay en ti¨ (2 Tim.1:5).

Timoteo no consideraba su fe como un asunto cultural. El no era creyente simplemente porque pertenecía a una familia de creyentes, no sólo por eso (y esto por sí mismo es muy provechoso), sino que él había desarrollado su propia teología, su propio criterio de la fe evangélica; él no era uno más en el montón; no, él conocía su Biblia. El no se conformaba con ir a la escuela dominical, o escuchar los sermones del pastor, o participar del culto familiar, sino que él había cultivado una vida devocional personal con Dios donde las Sagradas Escrituras eran el vínculo entre él y Dios.

La Biblia puede inspirar al más analfabeta de los hombres a aprender de memoria versículos, capítulos y hasta libros enteros que asombrarían al más incrédulo de los mortales, ¨Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón¨ (Hebreos 4:12).

Cuando uno procura de manera personal leer y estudiar la Biblia, encontrará el camino de la fe, y comprenderá la razón de los grandes misterios de la vida. Por eso dice el Apóstol Pablo: ¨Así que la fe es por el oir, y el oir, por la Palabra de Dios¨ (Romanos 10:17).


III.    El Secreto de la Vida de Timoteo era Su Seguridad de Salvación.

Timoteo había hecho la paz con Dios, era salvo. El había puesto su fe en Jesucristo. ¿En quién tienes puesta tu fe? Eso es determinante para tu vida aquí y para tu destino eterno.

Uno puede vivir oyendo hablar de Jesús, y ser amigo de los que predican a Jesús, pero eso no puede salvar. Es necesario hacer lo que hizo Timoteo. El permitió que las Sagradas Escrituras permearan su vida, de tal modo que se cumplió en él el principio universal con respecto al misterio de la salvación que dice: ¨Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa¨ (Hechos16:31). Esa es la promesa, una promesa bíblica para todos los que son influenciados por la Palabra de Dios.

Nos dice el Apóstol Pablo que conocer la Biblia es lo que imparte sabiduría para conocer la verdad, y la verdad es Jesucristo. El Señor dijo: ¨Yo soy el Camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí¨ (Juan 14:6). La lectura y el estudio de la Biblia te llevarán a un encuentro personal con Jesucristo. Lee la Biblia en un espíritu de devoción y ora a Dios pidiéndole que te ilumine su verdad. Abre tu corazón a Dios, déjalo entrar en tu vida, permítele influenciarte con su poder.

Voltaire había sido una influencia negativa para muchos hombres de su época, uno de ellos fue el rey Federico I. Este le había pedido al pastor que servía de capellán en su corte que le diera una demostración clara y contundente  de que Dios es Dios  y de que la Biblia es su palabra. El pastor fue bien preciso, y le dijo: -mire usted a los judíos y se convencerá. El rey meditó profundamente esta respuesta porque conocía muy bien la historia de este pueblo. Todo el que conoce la historia de Israel sabe del poder de Dios y de su  Palabra.

Hoy tienes la mejor oportunidad de tu vida. En esta ocasión yo te invito a dar el paso más sabio de tu vida. Procura, pide, anhela, desea la salvación que está disponible para ti en la persona de Jesucristo, Señor y Salvador. Recíbelo hoy.  Lo único que tienes que hacer es orar así: ¨Señor Dios, yo reconozco que soy pecador, creo que Jesucristo murió por mí en la cruz, que fue sepultado y que resucitó al tercer día cumpliendo así toda la Escritura, lo creo de corazón y me arrepiento, en el nombre de Jesús, Amén¨. Si haces una oración como esta, el Señor entrará en tu vida y serás salvo.         

Leandro González
http://www.maovalverde.com/contact/leandro-gonzalez.html


Comentarios (1)Add Comment
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escrito por yigeth acosta nieves, octubre 22, 2007
que el DIOS TODO PODEROZO Y ETERNO LOS CONTINUE BENDICIENDO RICAMENTE

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