Hipocresia PDF Imprimir E-Mail
Encuentro Marcado
Por Leandro Gonzalez   
Nuestra sociedad dominicana es una sociedad hipócrita. Nos vivimos quejando del despropósito que se advierte en la vida de los jóvenes, pero no hacemos nada para proporcionarles el ambiente adecuado para su crecimiento y desarrollo sano. Si en el entorno de su territorio comunitario permitimos que operen centros que propician la vida sin sentido, como son los colmadones, donde desde temprano y a toda hora del día se pueden ver escenas groseras de hombres y mujeres con un vaso de cerveza o de ron y reclamando que le eleven el volumen a las bocinas porque dizque están “contentos”, ¿qué podemos esperar de nuestros jóvenes, si esos son los héroes que les estamos presentando?

Cuando permitimos que operen con toda libertad bancas de apuestas en cada cuadra que invitan a “ganar” sin trabajar, y desde temprano están repletas de hombres y mujeres que no trabajan y que sin embargo tienen dinero para apostar, ¿qué piensan que van a idear nuestros jóvenes, si eso es lo que les estamos vendiendo desde chiquitos, “que ese es un buen negocio”? Por eso digo que nuestra sociedad dominicana es una sociedad hipócrita.

Hablamos del mal que representan las drogas, pero no incluimos en ese grupo las drogas legales como las bebidas alcohólicas, que tanto mal provocan en el seno familiar y que son responsables en una gran proporción del índice de accidentes automovilísticos. Nuestros niños crecen viendo el panorama en sus mismos padres, familiares, amigos y vecinos con un vaso en la mano, y no de refresco precisamente, ¿cómo pretendemos esperar una conducta diferente en nuestros hijos, si eso es lo que ellos ven desde que tienen uso de razón?

Nuestros comunicadores y periodistas se viven quejando de la campaña sucia de los políticos por radio y televisión, pero ellos son los que administran los medios de comunicación y es en sus programas que se pasan las cuñas donde los candidatos de esta contienda electoral se destripan unos a otros, ¿dónde está la moral para criticar esta conducta, si el dueño del programa se presta para difundir ese salvajismo verbal? Hay comunicadores que usan desde hace tiempo un lenguaje soez y vulgar por los medios de comunicación; ellos trillaron el camino para todo este escándalo que hoy se denuncia. Hace falta congruencia entre lo que se dice y lo que se hace.

La cosa se complica por el hecho de que no somos animales, somos “Homo sapiens”, es por esa complejidad que la forma como nos comportamos tiene consecuencias. Los seres humanos fuimos creados para ser individuos morales, para vivir sujetos a principios, y cuando violamos esos principios de vida y sociedad entramos en conflicto con el orden de la vida diseñado por Dios. Y es bueno que se sepa que por ese motivo un día nos vamos a tener que presentar ante Dios para darle cuenta de nuestra conducta: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10).

Desde que sacamos la “Moral y Cívica” de las escuelas, cosa esta que se parece mucho a lo que hizo la sociedad norteaméricana al sacar la lectura de la Biblia y la oración de sus planteles escolares, desde ese momento comenzamos a desdecir todo lo bueno que nos legaron los Padres de la Patria. Juan Pablo Duarte y los demás patricios sí sabían lo importante que es tener la Palabra de Dios en el centro de nuestra vida, pues colocaron el libro santo en medio de nuestro escudo libertario.

Creo que debemos volver como dice la Biblia por los caminos antiguos que nos legaron nuestros padres: “Así ha dicho el SEÑOR: “Deteneos en los caminos y mirad. Preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad en él, y hallaréis descanso para vuestras almas.” (Jeremías 6: 16).

Nuestros políticos dicen creer en Dios y en la Biblia y en nuestros tribunales se jura por ella, pero los hechos nos vociferan todo lo contrario. Cuando nuestras autoridades no hacen cumplir las leyes establecidas para regular este Estado, como por ejemplo al permitir que operen negocios de fiesta en plena vía pública y en perjuicio de la tranquilidad de la vida urbana, están propiciando el desorden y la anarquía, y después son los primeros que se escandalizan. Me recuerda esto la célebre frase: “Los hay que envenenan al pueblo, y luego dicen: ¡el pueblo está envenenado!”.

Eso es lo que he estado diciendo, que nuestra sociedad dominicana es una sociedad hipócrita. De esto seguiremos hablando en otra ocasión.



 Leandro Gonzalez
http://www.maovalverde.com/contact/leandro-gonzalez.html


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