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La Fidelidad antes que el éxito |
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Encuentro Marcado
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Por Leandro Gonzalez
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Dios nos ha llamado a la victoria, de eso no hay duda ninguna, Dios no puede estar de acuerdo con el fracaso. Sin embargo, no nos engañemos, Dios prefiere la fidelidad antes que el éxito.
Algunos dirán que Dios prefiere las dos cosas, pero sucede que eso depende. Lo que para nosotros los seres humanos es un éxito, no tiene que serlo necesariamente para Dios. El éxito se define como el “resultado feliz de un negocio, actuación, etc.”, y como “buena acogida que tiene algo o alguien”.
Estas definiciones se prestan para dos cosas: para interpretar que el éxito se mide por los resultados y que el éxito depende de la aceptación de los demás. Con la primera interpretación podemos congeniar, puesto que aún lo que a los ojos de los demás pudiera parecer un fracaso, a los ojos de Dios sea un éxito, por los resultados definitivos que se obtengan, que en fin de cuentas es lo que le importa a Dios. Con la segunda interpretación no estamos del todo de acuerdo, puesto que pudiéramos cumplir con los parámetros establecidos por la gente para identificar el éxito, y fallar en cumplir los parámetros que son pertinentes según Dios para catalogar una cosa de exitosa. Siendo así, sucede que hay muchos engañados pensando que han alcanzado el éxito, cuando en ese ímpetu por alcanzarlo han descuidado o menospreciado principios no negociables según la perspectiva divina.
En el ministerio cristiano hay que tener cuidado de medir la eficacia de una vida por los resultados aparentes. Eso es lo que ha sucedido muchas veces en el mundo, que se valora a las personas por sus logros materiales, por sus realizaciones intelectuales o por su fama, mientras su vida personal en lo moral y en lo espiritual es un verdadero fracaso.
Es por eso que preferimos llegar a la conclusión de que a Dios le interesa más la fidelidad que el éxito. Más que un llamado al éxito, Dios nos hace un llamado a la fidelidad. La corona de la vida no la recibirán los exitosos, sino los fieles. El Señor le dijo a la iglesia de Esmirna, una iglesia que era considerada pobre, pero que a los ojos de Dios era rica: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2:10).
Leandro Gonzalez http://www.maovalverde.com/contact/leandro-gonzalez.html
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Es una realidad la que vivimos en dias como estos que solo nos fijamos en cosas vanales y no le damos la verdadera importancia a nuestra vida y a los nuestros.
Saludos Señor Gonzalez a usted y su famila.
Atte Ambis Espinal