LA PROGRESIVIDAD DE LA REVELACION DE DIOS2 Timoteo 3: 16a
La revelación de Dios al hombre fue progresiva hasta Jesucristo. Quiere decir que, hasta Cristo, la revelación siguió un curso progresivo que se completó con su aparición en el escenario humano.
Después de Jesucristo no hay más revelación (Apocalipsis es el último libro revelado de Dios de la índole ¨revelación¨, y es por eso que en este libro se advierte que no se le debe añadir ni quitar a la Escritura, Apocalipsis 22: 18, 19). Esta revelación progresiva no quita que toda la Escritura sea inspirada por Dios. Pero sí establece que el Antiguo Testamento debe estudiarse a la luz del Nuevo Testamento, que es la última revelación de Dios. Ahora veamos los tópicos más sobresalientes que esta declaración afecta.
1. LO QUE CONCIERNE A LA LEY. Jesucristo vino a dar cumplimiento a la ley, definida en el Antiguo Testamento. Lo que hace el Señor es que toda la ley (o todo el espíritu de la ley, los diez mandamientos) la resume en dos: 1) ¨Amar a Dios sobre todas la cosas¨, y 2) ¨amar al prójimo como a uno mismo¨ (Mateo 22: 37, 39). No hay que agregar ni quitar nada a este arreglo magistral hecho por el mismo Señor que en el Antiguo Testamento promulgó los diez mandamientos como la primera constitución para el pueblo de Israel.
En este punto es necesario considerar todas las instrucciones de Jesucristo con respecto a la ética y la conducta de un cristiano, el nuevo ciudadano del reino de Dios.
2. LO QUE CONCIERNE AL PUEBLO DE DIOS. Jesucristo estableció que ahora el pueblo de Dios no se limita a una nación o a un punto geopolítico, sino que da inicio a un pueblo universal de creyentes llamado ¨La Iglesia¨, al que pertenecen todos los que reciban a Jesucristo (los que crean de corazón en él, Juan 1:12). Al creer en Jesucristo estos creyentes son hechos hijos de Dios, y por ende ciudadanos del reino de Dios, ellos son ahora su verdadero pueblo.
3. LO QUE CONCIERNE AL SACERDOCIO. Jesucristo transformó el significado sacerdotal. Cambió el sacerdocio Aarónico (Levítico) de sacrificios continuos, por un sacerdocio perpétuo, el suyo mismo. Este nuevo y superior sacerdocio, como se establece en la carta a los Hebreos, es ¨según el orden de Melquisedec¨ (Hebreos 5: 6). Jesucristo realizó un solo sacrificio para siempre. Junto con la abolición del sacerdocio levítico, traspasó la responsabilidad sacerdotal a los términos individuales. Ya no es un solo sacerdote responsable por el pueblo (ni siquiera el pastor), sino que cada creyente es un sacerdote particular delante de Dios, responsable de ministrar su propia vida delante de Dios. Esto es lo que se denomina como sacerdocio del creyente (I Pedro 2:9).
4. LO QUE CONCIERNE A LOS PROFETAS. El oficio profético del tipo de los profetas de la Biblia, que proclamaron artículos de revelación de Dios inspirados de manera especial, y que a veces hasta escuchaban de manera audible la voz de Dios (como es el caso de Moisés y de Pablo), y que escribieron éstas esto como Verdad Absoluta de Dios (los profetas del Antiguo Testamento y Juan el Bautista como profeta del Nuevo Testamento, y los apóstoles del Nuevo testamento) cesó con Juan el Bautista y con Juan el discípulo amado (apóstol que recibió la revelación del Apocalipsis).
Los apóstoles fueron los portadores de la revelación final de Dios en Jesucristo, a fin de poner en orden todo lo concerniente a la iglesia, su visión y su misión en el mundo, su carácter ético, así como las demandas de Dios a su nuevo pueblo.
Así que, de ahí en adelante, las profecías que conciernen a la revelación de la verdad absoluta de Dios sólo ha de buscarse en la Biblia (2 Pedro 2: 16-21). La Biblia es la única fuente autorizada para la revelación de Dios. Por eso, al estudiar y al ense cualquier tema en la Biblia, ha de hacerse a la luz del Nuevo Testamento.
5. LO QUE CONCIERNE A LA ADORACION. Considerando la progresividad de la revelación de Dios, y entendiendo que es a la luz del Nuevo Testamento que debemos establecer nuestros ejercicios de fe y la expresión de nuestra veneración a Dios, vemos que en el culto cristiano hay un elemento que difiere en parte del estilo del culto del pueblo de Israel en el Antiguo Testamento, este es ¨la alabanza a Dios¨, la cual no incluye ahora ¨las danzas¨. En Efesios 5:19 el apóstol Pablo enumera el estilo de alabanza para la iglesia: ¨Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones¨. Una razón porqué no se hace mención en el nuevo Testamento acerca de la danza, puede que sea para diferenciar el culto cristiano del culto pagano de entonces. Si esto es así, en el día de hoy, donde los hombres y mujeres tienden a profanar lo sagrado, este argumento cobra mucho más rigor.
6. LO QUE CONCIERNE AL DIA DE DESCANSO O DE ADORACION. Si Jesús es el mediador o fiador de un nuevo y mejor pacto (Hebreos 7: 22, 8:13), ya no con el pueblo de Israel sino con la iglesia. Y si al pueblo de Israel se le había demandado observar el día sábado como día de descanso, como celebración de la creación de Dios, ahora, en la nueva creación iniciada por Jesús en el día incomparable de la resurrección, se ve claramente en el Nuevo Testamento por la práctica de los apóstoles y todos los creyentes, que el domingo o primer día de la semana vino a ser considerado como el día de descanso, denominándolo ¨el día del Señor¨ (Apocalipsis 1:10), o sea, el día de la semana en el que el Señor Jesucristo resucitó. Jesús mismo dijo que él tenía autoridad sobre el día de descanso cuando dijo: ¨El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo¨ (Lucas 6:5), esto claramente significa que así como él hizo cesar el sacerdocio Aarónico con su sacrificio único y perpetuo, de la misma forma estableció un nuevo día de descanso, con el mismo espíritu de aquel primero, pero esta vez para conmemorar el día de su resurrección y así diferenciar al pueblo de Israel de la iglesia, y a la vieja religión judaica del nuevo camino o cristianismo.
Ahora quiero que veamos algunos elementos de la revelación que no pueden ser considerados como progresivos, sino que han permanecido inalterables desde siempre, y así estarán hasta la consumación de los siglos.
1. LO QUE CONCIERNE A LA SALVACION POR GRACIA. La salvación siempre ha sido y será por gracia, por medio de la fe. Lo mismo aplica para Abraham como para Pablo, son salvos, como todo el mundo, por la fe sola, no por las obras (Efesios 2: 8, 9). Lo mismo que salvó a Abraham fue lo mismo que salvó a Pablo, es lo mismo que nos salva a nosotros hoy, y es lo mismo que salvará al mundo mañana: la fe en Jesucristo, el único camino a Dios (Hechos 4:12). Así que, la salvación siempre ha sido por gracia, por el regalo de Dios en Cristo.
2. LO QUE CONCIERNE AL DIEZMO. Antes que existiera la ley ya Dios había dado instrucciones respecto al diezmo (Abraham diezmó, Génesis 14: 20). Luego se establece durante la ley como una práctica del pueblo de Israel (Levítico 27: 30).
En el Nuevo Testamento Jesucristo aprobó la práctica del diezmo en medio de su crítica al legalismo de los fariseos, cuando dijo: ¨Esto era necesario hacer, sin dejar aquello¨ (Lucas 11: 42). Así que, el diezmo continúa inalterable. El diezmo es lo mínimo que un cristiano debe dar como ofrenda de sus ganancias a Dios para el sostenimiento de la iglesia.
3. LO QUE CONCIERNE AL MATRIMONIO. La santidad del matrimonio monógamo siempre ha sido el ideal de Dios (Génesis 2: 24). Cualquiera otra relación de una persona casada o con una persona casada es adulterio, y cualquier relación fuera del matrimonio es fornicación, y ambas cosas son pecados que, de persistir en ellos, hará imposible que se pueda entrar en el reino de Dios (Gálatas 5: 21) . O sea que el sexo fue creado para el matrimonio, fuera de él es pecado. Además, Dios estableció una relación heterosexual, no homosexual: Un hombre y una mujer. Esto ha sido así siempre, y nada con respecto a esto ha cambiado.
4. LO QUE CONCIERNE AL YUGO DESIGUAL. En el Antiguo Testamento, Dios había prohibido a su pueblo Israel la alianza con pueblos paganos. Un Israelita no debía unirse en matrimonio con una persona que no fuera israelita (Deuteronomio 7: 1-5). De la misma forma esta norma sigue inalterable hoy para la iglesia (2 Corintios 6: 14- 7:1). Todo esto tiene una razón de ser: Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y no debemos contaminarlo con nada que desagrade a Dios ni nuestra relación con él. Dios es celoso, y la Biblia dice que su Espíritu, el cual él ha puesto en nosotros, nos anhela celosamente (Santiago 4: 5- 7).
Al considerar este último punto en esta plática, quiera Dios que podamos entender cuánto es el cuidado que Dios ha puesto en nosotros para que consideremos el valor de nuestra redención. Si en alguna forma has fallado a Dios en los términos que hemos visto, quisiera animarte a considerar seriamente la necesidad de reconciliarte con el Señor. Por otro lado, si no has entrado aun en esa gracia que salva en la persona de Cristo, te invito a considerar la necesidad de recibir a Jesucristo hoy.
Leandro González http://www.maovalverde.com/contact/leandro-gonzalez.html
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