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Por Leandro Gonzalez
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INTRODUCCION Hoy se habla de la unción como si esto fuera un concepto nuevo. Pero al mismo tiempo se le quiere dar a la unción un sentido diferente al que se encuentra en las Sagradas Escrituras. Además, desde la antiguedad se han hecho aplicaciones erróneas acerca de este término teológico. Nuestro propósito en esta plática es aclarar a la luz de la Biblia cuál es el verdadero significado de la la unción tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento.
I. La Unción en el Antiguo Testamento. El ungimiento con aceite o unguento fue una práctica generalizada en la antiguedad. Se usaba con propósitos religiosos y seculares. En el Antiguo Testamento propiamente dicho se ungía tanto a los sacerdotes como a los reyes. El término hebreo ¨Mesías¨ que en griego es ¨christos¨ , enseña que Jesús es el ¨Ungido¨, y se está refiriendo a su descendencia real por parte del rey David.
En el Antiguo Testamento hay evidencias que apuntan a relacionar el ungimiento con el Espíritu de Dios (1 Samuel16:13; Isaías 61:1, 3). De la misma manera en el Nuevo Testamento cuando se hace alusión a la unción hay motivos para interpretar que se refiera a recibir el Espíritu Santo (2 Corintios 1:21... 1Juan 2:20-27).
II. La Uncion en el Nuevo Testamento.- Las personas eran ungidas como un acto de distinción al ser consideradas como visitas especiales. El caso típico de la mujer que ungió los pies de Jesús con perfume es la mejor ilustración para que veamos cuál era el uso que se daba al ungimiento en el Nuevo Testamento en este sentido(Juan 12: 1-8). Jesús se refirió además a este hecho como que la mujer se estaba anticipando a su ungimiento para su sepultura.
- El ungimiento del cuerpo antes de sepultarlo precisamente era otra práctica en el Nuevo Testamento, como el propio caso de Jesús que fue ungido de manera especial (Juan 19: 38- 42; Lucas 23: 50-56). José de Arimatea, Nicodemo y las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea se tomaron el cuidado de ungir su cuerpo como era debido y como era costumbre entre los judíos.
- Otra práctica común en la iglesia primitiva era orar por los enfermos ungiéndoles con aceite (Marcos 6:13; Santiago 5:14). Pero no era el ungimiento lo que sanaba a los enfermos, sino ¨la oración de fe¨. En el día de hoy también se usa la costumbre de ungir a los enfermos con aceite al orar por ellos, aunque no es común en todas las iglesias. Y lo malo de esta práctica hoy es que se muchos quieren hacer creer que el poder está en el aceite o en el acto de poner aceite, como dándole al aceite un poder que no tiene, que es lo mismo que se hace al considerar la llamada ¨agua bendita¨ como una agua milagrosa, cuando es sólo agua común. El poder está en Dios, no en el aceite de la unción ni en el ¨agua bendita¨, los cuales son únicamente elementos simbólicos.
III. La Unción en la historia de la iglesia. En el siglo II se llegó a ungir a los cristianos en el momento de su bautismo, y esto degeneró en lo que se conoce como la confirmación. Pero no hay ninguna evidencia bíblica para esta práctica, como no hay evidencia bíblica para la práctica moderna que se conoce con el nombre de ¨bautismo en el, o del Espíritu Santo¨ como una segunda bendición, que surge con ell pentecostalismo hace cien años.
Hoy, al escuchar hablar de la Unción, la idea que se tiene en muchos círculos cristianos, especialmente carismáticos y pentecostales es la misma idea del bautismo del Espíritu Santo. Por lo general se espera que quien ha sido bautizado con el Espíritu Santo o tiene la unción hable en lenguas, experimente una serie de hechos sobrenaturales y reciba la manifestación de poderes especiales (tales como hacer que la gente se caiga hacia atrás, esto es algo totalmente nuevo y antibíblico). Todo esto procura replicar lo ocurrido en el día de Pentecostés cuando fue derramado el Espíritu Santo. Ahora, al hablar de la Unción se hace alusión a la ¨lluvia tardía¨, como un derramamiento del Espíritu Santo para estos últimos días. El pasaje profético aludido para este supuesto acontecimiento es el de Joel 2: 23, pero el apóstol Pedro se refirió a la profecía de Joel 2: 28-32 como cumplida cabalmente en el día de Pentecostés (Hechos 2:16-21). De modo que, si vamos a hablar del recibimiennto del Espíritu Santo como La Unción, tenemos que estar de acuerdo con la Biblia que enseña que: Todo creyente recibe el Espíritu Santo tan pronto como cree, y con él, la salvación, confirmación, justificación, entrada al proceso de regeneración de la mente y la conducta, entrada al proceso de santificación, y al llamado especial de Dios para ejercer algún ministerio por medio de la impartición de los dones. No tiene el creyente que esperar una segunda o especial manifestación del Espíritu Santo para recibir una segunda bendición o Unción, porque ya la recibió el día que se convirtió. La idea que se transmite al enseñar esto es que Dios hace o tiene cristianos de segunda y cristianos de primera. La verdad es que, ser cristiano de primera o de sgunda no es algo que dependa de Dios, sino de cada creyente, puesto que Dios ha dado a todos el mismo Espíritu y todos tienen las mismas oportunidades. Usted puede llenarse del Espírtitu Santo o conformarse con vivir una vida de segunda. Uno puede estar lleno del Espíritu Santo que no es lo mismo que el ser bautizado por el Espíritu Santo. La Biblia tiene mandamiento en el sentido de desear ser llenos del Espíritu Santo (Efesios 5:18). Leandro González http://www.maovalverde.com/contact/leandro-gonzalez.html
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