Saludos amigos. Ustedes que me honran con leer lo que escribo serán en lo adelante: mis compadres. Así, entre compadres, me sentiré en confianza para compartir ideas, informaciones y comentarios que podrían resultarles de interés.
Hablando de eso, de intereses, el Ayuntamiento de Mao se ha propuesto “poner otra cara” al parque Amado Franco Bidó o José Francisco Peña Gómez; ustedes escojan el nombre que mejor les agrade.
El objetivo es poner fin al camino de arrabalización por el que se alega va nuestro principal centro de recreo en esta ciudad.
Pienso que la idea está muy buena. El asunto es mis apreciados compadres, que no va a ser fácil mover de esos alrededores a motoconchos, taxistas, vendedores de hot dog y otros “padres de familias”.
Muchos en verdad han encontrado en el parque una fuente de trabajo, pero otros sólo contribuyen al caos y el desorden que, de una forma u otra, hay que detener.
Mis compadres, algo hay que hacer, pero entre todos, porque aunque muchos no lo crean, en el parque hay desaprensivos que se orinan en los troncos de los árboles.
Algo más grave aún, radio bemba ha regado como pólvora, que en algunos lugares del parque se vende y se consume drogas.
Durante los fines de semanas, el consumo del alcohol entre menores de edad, las competencias de pasoleros y la estridencia de aparatos musicales, hacen del parque un lugar no apto para la decencia y la sana diversión.
Hablar de parqueos, respeto a las señales de tránsito y espacio para la distracción familiar en el parque central de Mao, prácticamente es cosa del pasado.
Oigan mis compadres, el asunto está color de hormiga, porque las opiniones en cuanto a encontrar una solución salomónica están divididas.
Por un lado, los que “se la buscan” en las inmediaciones del parque defienden su derecho a trabajar para mantener a sus familias y niegan ser parte de la aludida arrabalización.
Por otro lado están los vecinos, que reclaman tranquilidad; algunos aseguran que en vez de centro de recreación, el parque se ha convertido en lugar de corrupción y libertinaje.
Lo cierto es mis compadres, que el síndico Odalís Rodríguez tiene en sus manos una pelota bien caliente, porque no se puede, de manera autoritaria, mandar a todos para sus casas.
Tiene que haber una decisión consensuada y con alternativas que no perjudiquen a nadie, especialmente a aquellas personas honestas y trabajadoras que tienen en nuestro parque su fuente de sustento diario.
Ignacio Marquez
|
Cocmpadrito (El parque central)es nuestro principal punto de divercion por lo tamto creo que lo necesario es mejor y respetuosa patrulla de policia. (rreeeeespeto)