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Hola amigos lectores me alegra saludarlos después de estar un tiempito alejada… aquí estoy de nuevo El afecto que se recibe en la niñez influye en la salud en el adultoEl cariño recibido durante la infancia influye no sólo en el estado de salud física y mental durante la niñez sino también en la etapa adulta. Aquellos pequeños que recibieron menos apoyo por parte de sus padres y de la sociedad son los que de adultos presentan más patologías crónicas y síntomas depresivos, según los resultados de un estudio. Se ha detectado que la falta de apoyo de los progenitores en los primeros años de vida se asocia con un aumento de síntomas depresivos y patologías crónicas como hipertensión, artritis y problemas urinarios en la etapa adulta. Esta relación persiste en el transcurso de los años hasta el comienzo de la vejez. El apoyo de los padres a sus hijos durante la infancia parece determinar en cierto modo a la persona en cuanto al control personal, autoestima y en menor grado un impacto negativo sobre las relaciones (con la familia y amigos) que a su vez afectan a los síntomas depresivos y la salud física, comentan los investigadores. El afecto nos permite señalar algunas características claras:- - El afecto es algo que fluye entre las personas, algo que se da y se recibe.
- - Proporcionar afecto es algo que requiere esfuerzo
- - El afecto es algo esencial para la especie humana, en especial en la niñez y en la enfermedad.
Una forma sencilla y excelente de disfrutar de la vida es el afecto. Es la primera forma de amar y la más democrática, al alcance de todas las fortunas, pues se reduce a la mera satisfacción de estar juntos. De algunas mujeres podemos asegurar que no provocarán grandes pasiones, y de algunos hombres que les costará tener amigos, pues unas y otros parece que no tienen nada que ofrecer. Pero todo el mundo puede mirar y ser mirado con afecto, también el feo, el estúpido y el de carácter difícil. C. S. Lewis dice que no se necesita nada manifiestamente valioso entre quienes une el afecto, y por eso pueden ser tratados con mucho afecto un minusválido y un deficiente mental. Las diversas formas de ayuda y colaboración social que intercambiamos los seres humanos para lograr nuestra supervivencia las agrupamos bajo el término común de 'afecto'. También hemos visto como el afecto se proporciona realizando cualquier clase de trabajo no remunerado en beneficio de los demás. Para evaluar la relación entre el déficit afectivo y la salud de un organismo es necesario prestar un poco más de atención a lo que significa el hecho de dar afecto. Dar afecto significa efectuar alguna clase de trabajo cerebral no remunerado en beneficio de otra persona. Cuando un organismo realiza un trabajo, consume una parte de la energía que posee, proporcionalmente a la magnitud del trabajo realizado y a la eficacia con que lo realiza. No sólo consume energía metabólica sino que consume parte de su capacidad de procesamiento cerebral. Efectivamente, para la mayoría de trabajos se necesita utilizar el cerebro para coordinar todas las acciones involucradas en realizar la tarea. Esto significa que el cerebro deja de atender a otras actividades menos urgentes para concentrarse en la tarea principal. Aunque sabemos muy poco del cerebro, la Neurobiología nos enseña que el cerebro ejerce un importante control de las funciones y actividades vitales para el organismo. El cerebro se informa, procesa y trata de controlar los acontecimientos internos y externos del organismo. Por lo tanto, del cerebro dependen la salud de todos los órganos del cuerpo y la adaptación al medio de todo el organismo. Cada fallo del cerebro, cada error de cálculo, se traduce, tarde o temprano, en una disfunción, por pequeña que sea, de alguna parte del organismo. Así, una disminución significativa la eficacia del cerebro producirá una anomalía o enfermedad en algún lugar del organismo. Aunque la evolución que nos precede nos ha dotado genéticamente de un organismo muy eficaz y resistente a las anomalías tanto internas como externas, no cabe duda que, si el cerebro no ejerce su control adecuadamente sobre alguna función orgánica, esta acabará desestabilizándose en forma de enfermedad o trastorno. Lo que queremos razonar es que el déficit afectivo disminuye la eficacia del cerebro y, en consecuencia, origina enfermedades y trastornos del comportamiento. El afecto es la ayuda social que intercambiamos los seres humanos con el fin de poder sobrevivir y que ello se realiza mediante el trabajo no remunerado en beneficio de los demás. La parte más importante de este trabajo lo realiza el cerebro. Cada persona recibe ayuda (afecto) y, a su vez, proporciona ayuda (afecto) a los demás. A su vez, cada individuo tiene necesidades afectivas distintas, en cantidad y cualidad, dependiendo de su grado de autonomía. Los niños, por ejemplo, necesitan grandes cantidades de afecto ya que, por ellos mismos, tienen muy poca capacidad para obtener los recursos que necesitan. Los adultos, por el contrario, necesitan menos afecto en general, aunque no pueden prescindir de él. Cuando una persona carece de ayuda suficiente para sobrevivir adecuadamente experimenta un déficit afectivo. Pero para ello no sólo hay que tener en cuenta la ayuda que recibe sino también la ayuda que proporciona. Si proporciona mucha más ayuda de la que recibe de los demás, también puede experimentar un déficit afectivo. En los niños, el déficit afectivo se produce tanto por subprotección como por sobreprotección. La subprotección hace que el niño deba afrontar problemas sin tener la capacidad suficiente para superarlos, lo que conduce a un desarrollo desequilibrado de sus capacidades y de su personalidad. Por el contrario, la sobreprotección hace que el niño no adquiera los aprendizajes necesarios para sobrevivir, es decir, que sufra un grave déficit de desarrollo, de modo que, posteriormente, será incapaz de afrontar los retos que le imponga la vida. Ayudar al desarrollo de un niño significa protegerlo de las situaciones que no puede superar y desprotegerlo de (enfrentarlo a) las situaciones que sí tiene capacidad para resolver. En los adultos, el déficit afectivo se produce cuando el trabajo de ayuda proporcionado a los demás merma su capacidad cerebral para atender a las propias necesidades. En general, todo adulto puede proporcionar una cierta cantidad de ayuda sin que, por ello, su cerebro no pueda atender a los requerimientos de su propia supervivencia. Pero existen muchas circunstancias que pueden favorecer el que un adulto sobrepase, sin darse cuenta, su límite personal de ayuda a los demás. Cuando esto ocurre, su cerebro pierde eficacia al tratar los problemas que incumben a su propia supervivencia y bienestar. Por tanto, si un déficit afectivo persiste, el cerebro no dispone de suficiente capacidad para evaluar correctamente cada situación y empieza a procesar incorrectamente informaciones vitales para el organismo. Se produce, así, un aumento de la ineficacia del cerebro (disfunción neuronal) y sus consiguientes errores emocionales, cree tener hambre cuando no es así, cree que no hay peligro cuando en realidad sí existe, no tiene tiempo para pensar en sí mismo o no le preocupa el daño que se hace al fumar, etc. El resultado de esta persistente ineficacia es la aparición, tarde o temprano, de alguna forma de enfermedad o trastorno cerebral. Al afecto se debe el noventa por ciento de toda felicidad sólida y duradera.Clive Staples Lewis (1898-1963) Escritor británico.
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