| La Masturbación |
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| Por Rosita Peralta | |
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Página 1 de 2 En esta entrega vamos a hablar de la masturbación. Desde el momento del nacimiento, el bebé irá intentando tocarse partes de su cuerpo y descubriendo las sensaciones que eso le trae. La masturbación es toda forma encaminada a obtener excitación sexual, independientemente que se llegue a tener orgasmo o no. Éste termino se deriva del latín manus (mano) y sturbare (deshonrar, manchar). Históricamente se ha condenado la masturbación en general. En la actualidad todavía hay quien piensa que la masturbación disminuye la capacidad mental o física y provoca cambios en el rostro o en el cuerpo.
En los primeros años de vida el niño descubrirá que tocarse un pie o los genitales, no trae las mismas consecuencias placenteras. En los niños, hasta la pubertad, la masturbación no tiene el mismo significado que a partir de la adolescencia, por la ausencia de orgasmo como experiencia de descarga placentera física y psíquica, por lo tanto podríamos clasificarla como prácticas eróticas o autoeróticas. Alrededor de los 3 ó 4 años el niño y la niña ya no tendrán dudas respecto de la diferencia de sensaciones que le deparan sus zonas genitales respecto de otras partes del cuerpo, y comenzará a buscar conscientemente las sensaciones placenteras que le producen el tocamiento y fricción. Para el niño esto es más sencillo, ya que su pene lo tiene a la vista; no obstante la niña descubrirá su vulva y el placer que le produce su frotamiento o tocamiento. A veces los encontramos mirando la televisión, y tocándose los genitales; o sentadas sobre el brazo del sillón, balanceándose abstraídas mientras miran un libro... Si la práctica masturbatoria es excesiva en el punto que produce aislamiento durante largos periodos de tiempo en casa o el jardín de infantes, imposibilita el desarrollo del juego, o provoca irritación en los genitales, o da síntomas de angustia en lugar de eliminarla, son estos síntomas de otras circunstancias no directamente ligadas a ella. Cuando vemos que esto sucede, lo primero es revisar la propia actitud de los adultos en relación con estas prácticas del niño y la niña : señalarlas como malas, perniciosas, decir que traerá malas consecuencias, ridiculizarlas, etc. puede ser la causa. Si no es esto, es necesario atender a otras situaciones de la vida del niño. La sobreestimulación sexual por visión de situaciones genitales de adultos o -en el más grave de los casos- por situaciones de abuso sexual que el niño o la niña pueda estar padeciendo, pueden ser los motivos. La masturbación compulsiva, es signo de que algo está sucediendo en aspectos psíquicos o vinculares del niño o la niña y merece la atención de padres y educadores, y la solicitud de intervención profesional inmediata. Estos son los tiempos en los que los niños aprenden la diferencia entre los sexos, y aún están volcados a su propio descubrimiento. Aparecen los juegos sexuales con otros niños y niñas, espiarlos, levantarles su ropa para ver sus genitales, asumir juegos de roles. Ir brindándoles información respecto al nombre de las diferentes partes de su cuerpo, de las del otro sexo, con palabras reales, sin eufemismos que confundan un vocabulario que se está iniciando, es una actitud necesaria. Continuamos con este importante tema en mi próxima entrega. Hasta la luego. |






El manual Merck de diagnóstico y terapéutica dice “ la masturbación antes considerada una perversión y una causa de enfermedad mental, se reconoce ahora como una actividad sexual normal durante toda la vida y se considera un síntoma sólo cuando sugiere una inhibición en el comportamiento orientado hacia la pareja. Su incidencia acumulativa se sitúa alrededor del 97% en los varones y 80% en las mujeres. Este manual asegura que se trata de una actividad normal, puesto que la mayoría de las personas la han realizado alguna vez en su vida sin ninguna consecuencia negativa; igualmente la iglesia católica determina que la masturbación es un acto intrínseco y gravemente desordenado pero en una postura de gran equilibrio aclara que para emitir una juicio crítico sobre los sujetos que se masturban, es necesario tomar en consideración algunos factores psíquicos que reducen en incluso anulan la culpabilidad moral.