| Descentralización y Participación en la gestión de la escuela dominicana (I) |
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| Sociedad del Conocimiento | |||
| Por Santiago A. Peña T. | |||
IntroducciónLa descentralización y la participación, cuando deciden implementarse son dos procesos que necesariamente van de la mano. Es imposible que pueda desarrollarse uno sin el otro. En la gestión escolar, donde intervienen diferentes actores directos e indirectos, se consideran aspectos de gran relevancia para el desempeño de una gestión efectiva, que conduzca hacia una educación de mayor calidad.Durante la década de los 90 un buen número de países de la región, así como de otros continentes, incluyeron en sus agendas de reforma la descentralización de la educación (Peña 2004), agregando que La mayoría de los estudios coinciden en señalar que la descentralización de los servicios sociales es conveniente porque la cercanía de los gobiernos locales a la población beneficiaria crea un ambiente favorable para que se tomen decisiones en función de demandas y necesidades reales y para que los responsables rindan cuentas a sus inmediatos usuarios. También se han señalado razones de eficiencia (mejor asignación y optimización de los recursos disponibles) y de eficacia, entendida esta última como la oportunidad y calidad en los servicios. La descentralización introducida en los sistemas educativos, presenta versiones encontradas o disímiles en cuanto a los propósitos que la motivan, sin que con ello dejen de producirse propósitos coincidentes. Refiriéndose a la descentralización Gropello (1999), sostiene que la reforma debería llevar a una gestión más flexible y mas cercana a las necesidades y preferencias locales, que mejoraría el rendimiento de los servicios y actuaría tanto sobre la eficiencia técnica como sobre la eficiencia social de su provisión. Candia (2004), al analizar los procesos de descentralización educativa en Argentina y Chile analiza los factores explicativos de las reformas en función de las siguientes dimensiones: lógica-política (Filmus, 1997); orientación (Burki y otros, 1999); necesidades (Carnoy, 1999); y objetivos (Hanson, 1997). Los planteamientos de la autora serían sin embargo coincidente con la situación dada en otros países: “Los procesos fundamentados sobre una lógica pedagógica conciben la descentralización como un mecanismo de mejora de la calidad. Cuando las que prevalecen son la economicista (enfocada a optimizar la administración fiscal del Estado a través del ahorro del gasto público) o la tecnocrática (dirigida a mejorar la eficiencia de la gestión, es decir, la relación entre gasto y rendimiento), la descentralización tiene por objetivos el mejoramiento del bienestar social y la eficiencia técnica. En la lógica economicista-tecnocrática, la toma de decisiones y la asignación de recursos asociados son, en principio, más eficientes cuando están en manos de quienes tienen información específica sobre la realidad local (necesidades de los alumnos, precio/calidad de los insumos, función de producción, etc.). A diferencia del planteo anterior, la lógica democrático-participativa promueve la transferencia de las decisiones y la asignación de recursos a los administradores escolares, a los docentes, a los padres y a otros actores de la comunidad educativa local, pero ya no por criterios eficientistas sino por las nociones de compromiso comunitario y de participación ciudadana (Filmus, 1997). Con la delegación del planeamiento, la toma de decisiones y el control en la comunidad local obtendrían mejores resultados tanto desde el punto de vista de la eficiencia (relación entre gasto y rendimiento) como de la eficacia (cumplimiento de objetivos) del sistema educativo (Burki y otros, 1999; Carnoy, 1999).” Cruz, Reyes y de Lancer (1997), hablan de cuatro puntos estratégicos que se inscriben en la lógica de la evolución más reciente de los sistemas educativos de la Región, en el sentido de buscar modelos más eficaces de administración educativa, más flexibles ante las exigencias del diario vivir y a la vez mucho más exigentes con los resultados esperados. Estos puntos son los siguientes:
En República DominicanaPero después de esta visión general, vayamos a la situación de la República Dominicana. Entre los sectores funcionales para el desarrollo de las cuatro funciones administrativas fundamentales que plantea la Ley 66/97 para la Secretaria de Educación, están los Órganos de Descentralización, constituidos por los Institutos Descentralizados, por las Juntas Regionales, por las Juntas Distritales y las Juntas de Centros Educativos. También dentro de estos sectores, están contemplados los Órganos de Coordinación con la comunidad, conformados por las asociaciones de padres, madres, tutores y amigos de la escuela, por las fundaciones y patronatos vigentes y por otras instituciones representativas de la comunidad. Por su naturaleza, los Órganos de coordinación con la comunidad, se consideran organismos de participación.Sostienen, Cruz, Reyes y de Lancer (1997), que el proceso de descentralización del sistema educativo dominicano partió del reconocimiento y asunción de cinco elementos fundamentales:
Partiendo de esta afirmación, se puede deducir, que en el proceso de descentralización educativa en nuestro país, convergen las diferentes dimensiones planteadas por Candia (2004), en el caso de Argentina y Chile, y que fundamenta en los autores que cita. En cuanto a la participación, es bueno precisar su importancia y la manera como se le concibe. Medina (1997), en Gubbins (2001), citado por Peña (2002) al ofrecer un concepto sobre participación escolar dice que es: “... el conjunto de actividades voluntarias a través de las cuales los miembros de una comunidad escolar intervienen directa o indirectamente en la elaboración y toma de decisiones…de las instituciones escolares y en la designación de sus miembros dirigentes…no se trata de un simple ejercicio del voto de una democracia representativa, ni siquiera de una forma de descentralización en la que se delega un poder de gestión a órganos intermedios, mas próximos a la realidad educativa, sino de una canalización o puesta en común, de valores o intereses educativos que han de incidir en la toma de decisiones y en la vida (misma) del centro escolar”. Este concepto promueve la participación, como algo intrínseco, que se da con particularidades especiales en la comunidad educativa del centro escolar. Peña (2002), en ese sentido plantea que la participación, con la que se busca la integración de todos los que de una u otra manera tienen algo que ver con el proceso educativo, no se busca por simplemente buscarla, esta no es un fin en sí mismo, con ella se persigue establecer, y delimitar la responsabilidad, así como los derechos que le asisten a cada uno de los actores del proceso, con la finalidad de hacerlo más eficiente para el logro de los resultados previstos. La Ley 66/97, concibe la participación como el derecho y el deber que tienen todos los miembros de la comunidad educativa de tomar parte activa en la gestión del centro educativo, de trabajar por su mejoramiento y de integrarse a su gestión, dentro del campo de atribuciones que les corresponda; al tiempo de considerarla en el centro educativo como expresión de la vida y acción de la comunidad educativa manifestándose en el ejercicio de la democracia con responsabilidad y respeto, en cada uno de los estamentos, niveles y modalidades de la educación, dentro de la esfera de acción que señalan las disposiciones jurídicas vigentes. Sigue expresando la ley que, se buscará la incorporación a la vida del centro educativo de los diferentes sectores que participan en él. La dirección, los profesores, el personal del centro educativo, los estudiantes, los padres de familia, los miembros de la comunidad y del municipio, asumirán con responsabilidad sus obligaciones y participarán según sus posibilidades y competencias. Cada uno, ya sea directamente o por medio de representantes, ha de poder intervenir en las decisiones que lo afectan, sin perjuicio de los ámbitos de competencia. Cuando se trate de participación por estamentos, en órganos formales, estos elegirán a quienes los representen. En ese orden, para analizar lo que tiene que ver con la descentralización y la participación a nivel del centro educativo, se debe partir de los organismos, estamentos y personas que interactúan hacia el interior de los centros, lo cual se vera en una próxima entrega
Texto del libro Gestión escolar y reforma educativa en Rep. Dom., publicado por el autor en enero del 2007. Comentarios (2)
![]() escrito por La Conciencia Maeña, enero 03, 2008
Señor Santiago,
Muy excelente su escrito, no tiene desperdicios, lo felicito. Me gustaria si es posible que usted hablara sobre el Magisterio, pues si no me equivoco ya no existen escuelas de ese tipo de la Rep. Dominicana. Una vez yo estuve a punto de estudiar para magisterio, pero mi viaje a USA me lo impidio, por lo que quisiera si es posible usted hable sobre como funcionaba ese proceso. Cuando yo iba, era un internado que se encontraba en Licey al Medio, no se si aun sigue ahi. saludos y feliz año nuevo. La Conciencia Maeña en el exilio Escribir comentario
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