| La Reforma Educativa |
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| Por Santiago A. Peña T. | |
La República Dominicana, en la década de los 90, se inserta dentro de las iniciativas de Reformas Educativas que se impulsan en los países latinoamericanos, auspiciadas por organismos internacionales, ante el deterioro y falta de respuestas de los respectivos sistemas educativos a las necesidades de la población.Esta oleada de reformas, en busca de la equidad, la calidad, la participación, nuevas fuentes de financiamiento, competitividad, reforma curricular y mejora de los resultados educativos; con diferencias particulares en uno y otro caso, tuvieron un elemento común en todos los países: propiciar la descentralización. La búsqueda y fortalecimiento de estos factores que pueden impactar positivamente en la educación, especialmente la descentralización, implican un mejoramiento de la gestión en los diferentes niveles del sistema. El impacto de esas reformas luego de más de una década de aplicación, hoy día es revisado y cuestionado, pues los resultados no han sido como realmente se esperaban. A pesar de las reformas en ejecución, Vera María Candau (1998) sostiene que en América Latina es cada vez más fuerte el discurso que afirma la urgencia e inevitabilidad de las reformas educativas orientadas a mejorar la calidad de la educación impartida por los sistemas de enseñanza. El documento Invertir mejor para invertir más. Financiamiento y Gestión de la Educación en América Latina y el Caribe (CEPAL, UNESCO 2005), indica la necesidad de modernizar los modelos de gestión vigentes en la región en un marco de organización flexible y abierta, capaz de gestionar y de conducir el cambio de un sistema complejo en épocas de turbulencia y transformación acelerada en las reformas y contenidos del conocimiento. En el mismo orden (Fernández Santamaría 2003), expresa que al comenzar el siglo XXI, a pesar de los incuestionables logros alcanzados en muchos aspectos fundamentales por los sistemas educativos, las debilidades de estos siguen superando en número y en importancia a sus fortalezas El resumen del Informe de Seguimiento de la EPT (Educación para Todos) en el Mundo (2005), titulado El imperativo de la calidad, al hablar sobre políticas para mejorar la calidad, sostiene que se deben mejorar las escuelas, y que para ello, los directores tienen una importancia fundamental, ya que la índole de su liderazgo puede influir muy considerablemente en la calidad de los centros docentes. Indica que en muchos países desarrollados hay instituciones especializadas para adquirir competencias en materia de dirección de centros docentes, contrario a lo que ocurre en países de escasos ingresos, donde se puede ascender a los maestros sin impartirles una formación complementaria. Significa este informe que, la tendencia a conceder una mayor autonomía a las escuelas, supone que se pueda exigir a los administradores de estas la ejecución de tareas de gestión más complejas. En relación al efecto de las reformas en los resultados del proceso enseñanza aprendizaje Carnoy (1999), citado por Candia (2004) señala «es verdad que la educación parece haber cambiado poco a nivel de las aulas en la mayoría de los países, incluyendo aquellas naciones más involucradas en la economía global y la era de la información. Incluso una de las más importantes reformas educacionales asociada con la globalización, la descentralización de la gestión y del financiamiento educativo, parece tener un impacto escaso o nulo sobre la educación en el aula». Para que los resultados de cualquier reforma educativa surtan un efecto positivo en el aula, indiscutiblemente tiene que cambiar el centro educativo, que es el entorno del aula, y este cambio implica mejorar la gestión en ese nivel, lo que constituye un factor clave. En ese orden, la escuela es el lugar donde ocurre el proceso educativo formal y donde se deben concentrar los mayores esfuerzos de la gestión del sistema educativo (CEPAL, UNESCO 2005). Señalando al citar PRELAC 2002, que por lo tanto se debe fortalecer la gestión escolar desde los procesos pedagógicos, las relaciones, los aspectos funcionales, la cultura y el entorno en que está inmerso el centro educativo. Y es que la valoración de la gestión educativa, ha de verificarse en los resultados del aprendizaje alcanzado por los estudiantes. La gestión en educación solo tiene sentido si impacta favorablemente el aprendizaje y la progresión de los educandos (CEPAL, UNESCO 2005). De nada servirían las reformas si no se mejora la calidad de la educación, con todas las variables que implica el logro de una verdadera calidad educativa. La reforma de la educación dominicana se pone en marcha en el año 1992, luego de un amplio proceso de consulta y participación de todos los actores del proceso, autoridades educativas, instancias gubernamentales, la sociedad civil, sindicatos, intelectuales, empresarios y las universidades, en fin los diferentes estratos de la sociedad dominicana. La reforma dominicana, como la generalidad de las realizadas en América Latina, introduce el elemento descentralizador, creando nuevas estructuras y organismos de gestión y participación en los diferentes niveles, siendo los centros educativos de los más afectados por estos cambios. Si algún elemento pudo haber tenido esta reforma diferente a las de los países de la región, lo cual pudo incidir en las ejecutorias de la descentralización y los cambios en la gestión de los centros educativos, es que se puso en marcha primero con un Plan, sin la solidez de una base jurídica que la fundamentara, cuyo establecimiento se vino a producir cinco años después, es decir en el año 1997. En efecto, el Plan Decenal de Educación, mediante el cual se puso en marcha la reforma, entre sus grandes objetivos se propuso dos que impactaron directamente en la gestión y la descentralización, uno que envuelve la reforma institucional y el otro la participación comunitaria. Culminado en el año 2002 el tiempo de ejecución del PDE, se trabajó en la elaboración y puesta en marcha de un nuevo plan, para dar seguimiento, iniciar nuevas ejecutorias y reencauzar algunas acciones emprendidas, ya dentro del marco del sostenimiento jurídico de la reforma. Se trata del Plan Estratégico de Desarrollo de la Educación Dominicana 2003-2012. Este Plan, se propone el desarrollo de programas de fortalecimiento de la calidad y la gestión educativa, concediendo para ello gran importancia a la gestión de los centros educativos en la aplicación descentralizada del currículo, y en la gestión administrativa. El Foro Presidencial por la excelencia de la Educación, cuyas propuestas están en discusión, promueve también la aplicación de normas establecidas en Leyes y Reglamentos, que inciden directamente en la gestión de la escuela, y la introducción de otras. Dada la importancia que representa la gestión que se lleva a cabo en el centro escolar para la calidad y los resultados educativos, y los cambios introducidos por la reforma en la estructura y en la organización escolar, además de los planes, programas y proyectos puestos en ejecución, es de gran significado para la educación dominicana determinar el Estado del Arte de la Gestión Escolar. Esto representa un valioso aporte que servirá de referencia en medio de las transformaciones que se implementan.
Preámbulo del libro publicado a finales del 2006 por
el autor, titulado Gestión escolar y reforma educativa en República Dominicana. Comentarios (0)
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La República Dominicana, en la década de los 90, se inserta dentro de las iniciativas de Reformas Educativas que se impulsan en los países latinoamericanos, auspiciadas por organismos internacionales, ante el deterioro y falta de respuestas de los respectivos sistemas educativos a las necesidades de la población.
