I. El espanglish
Espanglish, Spanglish o Espanglés es la españolización indiscriminada de vocablos ingleses (¿o será la “anglinización” de vocablos españoles?). Estos varían desde lo casi correcto hasta lo absurdo y ridículo. Concedido que es inevitable que siendo el inglés la lengua madre de los avances tecnológicos, giros y vocablos de esa lengua indefectiblemente emigren hacia otras lenguas, incluyendo la nuestra. Es una ley que tarde o temprano usaremos, como al presente usamos, miles de voces nuevas provenientes del inglés, especialmente cuando no hay una en nuestro idioma para expresar un determinado concepto o idea, o para nombrar un invento o artefacto.
El uso del espanglish parece ser otra cosa, sin embargo, por lo que hay un debate continuo acerca de su uso o abuso.
Por un lado están los que, sin ser necesariamente puristas de la lengua, consideran el espanglish como vulgarismo innecesario en la mayoría de los casos, y, por otro, quienes lo consideran expresión nacida del pueblo mismo y que por tanto debe dejarse convivir pacíficamente con el español. Dos defensores notorios de lo último son Ilan Stavanz, mejicano, profesor de Amherst College en Massachusetts, autor de un diccionario de espanglish, y Yolanda Rivas, peruana, de la Universidad de Texas, creadora de Cyberspanglish.
En el extremo opuesto, entre muchos otros, están el traductor español Xosé Castro Roig; Roberto González-Echeverría, profesor de literaturas hispánicas en la Universidad de Yale, y Emilio Bernal Labrada, cubano. Podrá encontrar los escritos del Sr. Bernal Labrada en www.mundolatino.org/nuestroidioma.
Para ver un diccionario de espanglish, y tener una idea de lo que objetan quienes rechazan el espanglish, visite http://members.tripod.com/~nelson_g/spanglish.html. Ahí encontrará barbaridades como “vacunar la carpeta” (to vacuum the carpet), que en español sería pasar la aspiradora a la alfombra… También deletear (delete), por borrar… lincar (to link), por enlazar o enlace… baica/baika (bike, bicycle), por bicicleta, etc. Por la muestra se puede ver que lo que objetan los opositores es lo innecesario que resulta inventar términos provenientes del inglés que ya tienen equivalentes en español. La preocupación se extiende al carácter de marginalidad inherente en esa nueva “lengua”.
Refiriéndose al carácter de marginalidad del espanglish, dice González-Echeverría, “...quienes promueven (el espanglish) no se dan cuenta de que ésta no es una relación basada en la igualdad... la triste realidad es que el espanglish es básicamente la lengua de los hispanos pobres, muchos de los cuales son casi analfabetos en cualquiera de los dos idiomas... los hispanos educados que hacen otro tanto (al usar el espanglish) tienen una motivación diferente: algunos se avergüenzan de su origen e intentan parecerse al resto usando palabras inglesas”.
En el mismo tenor, dice Xosé Castro: “... hay marginalidad en el espanglish, pues excluye al hispano que no entiende inglés, y al angloparlante que no entiende español... debemos tener en cuenta que el espanglish de Nueva York poco tiene que ver con el de Los Angeles. Así que, en realidad, no estamos hablando de una lengua sino de un conjunto de dialectos tan variados como sus comunidades de hablantes”.
¿Podría el espanglish llegar a ser una lengua respetable? Sólo el tiempo dirá, pues es el uso del pueblo lo que da nacimiento o vigencia a una lengua. Las lenguas muertas llegan a serlo por el desuso. Aunque no diría que es una lengua muerta, recordemos que existe desde hace tiempo una lengua artificial, neutral, llamada “Esperanto”, que no ha podido prender como lengua respetable precisamente por la falta de uso por parte del pueblo. Por otro lado, debemos recordar que el italiano, el español y el portugués nacen precisamente por lo que en la época se consideraba un deterioro del latín hablado en las regiones donde florecieron esas nuevas lenguas. ¿Podría este último ser el caso del espanglish? Es difícil decir o predecir. Lo que sí puedo asegurar es que, quizás por prejuicios, me resulta chocante el uso del espanglish.
La posición de Tópicos y Opiniones respecto al espanglish, será siempre esforzarse para no incluir anglicismos donde exista un vocablo, expresión o giro español equivalente. En un ambiente bilingüe como el que nos desenvolvemos, resulta casi imposible sustraerse a la necesidad de en ocasiones usar ciertas palabras inglesas. En esos casos, usaremos la palabra inglesa en conjunción con la más fiel traducción al español, aunque debemos tener en cuenta que hay sitios, cosas y situaciones que no admiten traducción.
II. ¿El Quijote en Espanglish?
Cuando vi la nota de Eva Orúe en la que hablaba de la traducción del Quijote al espanglish, creí que se trataba de una broma, pero al seguir leyendo comprobé que no (aunque muy profundamente creo que sí, que es una morisqueta de los traductores a los académicos, pues se necesita ser muy osados para con cara de “no-hice-nada” hacer pasar “eso” como intento serio de literatura). Ahí estaba, en jerigonza ininteligible, un fragmento de la venerable obra, de la que los autores (Ilan Stavans y comparsas) han logrado traducir el primer capítulo.
Como sabemos, el comienzo de El Quijote dice así: “En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor...”, no precisamente su plato de conversación de cada día, pero sí expresiva, fluida y magistral.
Ahora veamos la “joya” que nos regalan los seguidores de Ilan Stavans, el profesor mejicano de Amherst College impulsor del uso del espanglish como una lengua más, expresión genuina del pueblo, según dicen. Dice la traducción: “In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un grayhound para el chase...”
¿Qué le parece? No hay que ser un purista de la lengua para comprobar que se trata de un disparate mayor que, como apunta Eva Orúe, “mueve a la risa... [Y en el cual] es imposible recuperar el sabor literario de Miguel de Cervantes”.
En primer lugar, admito que el espanglish es un hecho—que se usa y se seguirá usando en las calles y sobre todo en la Internet—, que nace muchas veces de la necesidad, de la ignorancia o del simple “estar de moda” de quien la usa, pero creo que no pasará de ser una expresión de la subcultura latina en los Estados Unidos, pues conllevaría más esfuerzo aprenderlo que aprender el inglés o el español por sí solos, pues el dialecto espanglish de Los Angeles, por ejemplo, no es el de Nueva York, como apunta Xosé Castro.
Téngase en cuenta, además, que el espanglish, por nacer precisamente de las entrañas del pueblo, se usa preponderantemente en forma oral, no escrita. Imponer reglas para escribirlo sería una tarea titánica y, por la falta de lógica en el uso de las palabras, una pesadilla. Además, ¿cuál de las dos lenguas madres, el inglés o el español, sería usado como punto de referencia?
Comprendo que hay voces inglesas que expresan una situación o idea mejor que las que conocemos en español o que muchas veces no tienen un equivalente en español; estas voces, a fuerza de uso, se impondrán tarde o temprano en nuestro idioma, no importa lo que expresen los puristas de la lengua, y serán parte de nuestro léxico. Pero de ahí, al afán de unos cuantos a querer dar carta de legitimidad académica a un híbrido que, además de mal sonante, no “sale” con la espontaneidad con que se expresa el pueblo y es excluyente—pues si se fija usted en la bendita traducción a que aludimos arriba, se necesita conocimiento de ambos idiomas para entenderla—, hay mucho trecho.
Admito el espanglish en contexto, como lo usan, entre otros, Junot Díaz en “Drown”, colección de cuentos desarrollado en Baní, República Dominicana, y en las calles de Nueva Jersey; o Ernesto Quiñónez, en “Bodega Dreams”, novela desarrollada en las calles del Bronx hispano. Pero usarlo de forma antojadiza, sin estructura, “pegando” palabras inglesas y españolas sin ton ni son, porque sí, y quererlo hacer pasar como algo genuino, es pura charlatanería, irresponsabilidad y narcisismo literario, que nada tienen que ver con reflejar el habla del pueblo, pero sí con la autopromoción y el “dárselas” de graciosos de unos cuantos académicos.
NOTAS: (1) El primer capítulo de El Quijote ha sido traducido y puede encontrase en: http://www.20minutos.es/noticia/77939/0/don/quijote/spanglish/
(2) Más sobre las ponencias de Xosé Castro y González-Echeverría puede encontrarse en la página del idioma español: www.el-castellano.org
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Juan Miguel, "washateria" es una joya, pero eso no es nada, ¿y que te parece la "troca" (por camioneta), "gasetería" (por gasolinera), "rufero, rufeador" (el que se dedica a poner o a arreglar techos), "cuesta una cuora" (por cuesta veinticinco centavos), pero el mejor es "el rufo ta' likiando" (por el techo gotea) y así sucesivamente?"
¡No al espanglish!