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Topicos y Opiniones
Por Isaías Medina-Ferreira   

CIA revela su “pasado”


El martes, día 26 de junio de 2007, en lo que el actual jefe de la CIA, General Michael Hayden, quiere dar a entender como un acto de rompimiento con sus prácticas pasadas, la agencia develó una serie de documentos que tienen que ver con su conducta en los años de 1970—muchas veces ilegal, si no inmoral, o ambas—, los cuales han estado bajo la clasificación “secreto” por más de 30 años.

Los documentos, conocidos hoy como las “joyas de la familia”, en alusión a lo embarazoso que resultan estos para la CIA, detallan complots de asesinatos de líderes internacionales, siendo el blanco más notorio Fidel Castro, lo cual, como fue denunciado a su tiempo, ha sido considerado en más de una ocasión; los experimentos llevados a cabo con drogas como la LSD que inducen cambios en la mente y el comportamiento de los sujetos, quienes además eran escogidos como conejillos de India sin su consentimiento; la interceptación secreta de conversaciones telefónicas de periodistas, notable entre ellos el destacado columnista Jack Anderson, del Washington Post; el espionaje de personalidades del movimiento de derechos civiles y de manifestantes contrarios a la guerra de Vietnam; la lectura secreta de correspondencias en tránsito entre los Estados Unidos y la Unión Soviética y China; entrada no autorizada a los hogares de ex empleados de la CIA y las negociaciones con personajes de la mafia a fin de conducir operaciones secretas para la agencia.

Por supuesto, nada de eso es nuevo. Las denuncias y los rumores al respecto son harto conocidas. Tampoco son cosas del pasado. Pero, mucho menos, el develamiento ha sido un acto voluntario, guiado por la transparencia y la buena fe de la agencia, como se quiere alegar.

Cualquier persona medianamente informada ha oído, aunque sea de refilón, los rumores de ese tipo de prácticas llevadas a cabo por agencias de inteligencia en todo el globo, incluyendo a la CIA, y no necesariamente en las novelas de John Le Carré. Pero eso es lo que las agencias de inteligencia hacen, ¡Punto! Sólo que al pueblo norteamericano se le ha vendido la noción de que la CIA y el FBI son “asociaciones patrióticas, benevolentes”, compuestas por hombres honorables y fundadas para defender al país de los “malos” que quieren acabar con “nuestra forma de vida” y son totalmente diferentes a la “KGB”, de Rusia, o a la GESTAPO Hitleriana.

En cuanto a ser cosas del pasado. ¡Qué va! ¿No acaba la CIA de admitir recientemente la intervención de teléfonos de ciudadanos inocentes, la captura ilegal de sospechosos y su extradición a cárceles secretas alrededor del globo, donde se les tortura, y el espionaje de ciudadanos inocentes bajo los dictados del Acta Patriótica?

Aunque lo pregonen con la retórica más convincente, la de hoy no es una CIA diferente a la que dio lugar al documento que nos ocupa y muchos otros todavía secretos. Y es que la naturaleza misma de su existencia, le impide ser otra cosa. Su tarea es velar por la seguridad del estado. Y por eso debemos esperar que en toda circunstancia y lugar use todos los recursos a su alcance para lograr sus fines en acciones secretas; de lo contrario, se vuelve un tigre de papel.

¿Justifico sus acciones? Por supuesto que no; sólo soy realista y un habitual escéptico cuando se trata de las “verdades” que los gobiernos nos pintan, sobre todo cuando van en curso contrario con las libertades civiles. Sólo trato de ilustrar la lección que encierra todo este embrollo: debemos comprender que una agencia como la CIA, o cualquier otra de su tipo, tiene un papel que jugar dentro de un país complejo como éste y que nunca será una comunidad de monjes o de Caperucitas Rojas, por lo que debemos sospechar, dudar y cuestionar todo lo que dicen y hacen sus agentes, pues siempre actuarán en consonancia con sus obligaciones, las cuales a veces los colocan en posiciones, las más de las veces ilegales o inmorales, acerca de las cuales nunca podrán decir la verdad.

¿Que no es ello propio de una democracia? La noción de democracia en este país es romántica e ingenua, y sólo creen en ella los desinformados, quienes las usan en su propio beneficio, como elemento de control, y las almas adormecidas por dicha propaganda. Mire a su alrededor y dígame si tener una suprema corte politizada, si robarse elecciones descaradamente, con la connivencia de esa Suprema Corte, si hacer guerras injustificadas y permitir que sean las grandes corporaciones las que elijan a los gobernantes, es propio de una democracia. Las democracias son gobiernos del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Eso no es lo que se está practicando en los Estados Unidos. Hasta la libre expresión, que es lo más elemental en una democracia, se ha perdido aquí. Hablar en contra de la guerra o de Bush, el presidente más impopular en la historia del país, es tomarse tremendo riesgo.

Un caso que ilustra lo último, fue el que se dio recientemente en una ciudad de un estado de Nueva Inglaterra. Dicha ciudad eligió a un ciudadano poeta de 80 años como su “poeta laureado”. Al mes, cuando ya todo estaba listo para investir al galardonado, la ciudad tuvo que echar para atrás y negarle el honor al poeta. ¿Su pecado? El laureado había escrito un poema en contra de la guerra en Irak. Es decir, más y más resulta obvio que vivimos en un estado totalitario.

Pero, ¿existió alguna vez esa democracia y esa libertad de que hacen gala los norteamericanos? Se lo dejo de tarea al lector. Antes, sin embargo, debo apuntar que nunca se ha manifestado la arrogancia del poder como ahora. Quizás porque los medios de comunicación no eran tan instantáneos como hoy, teníamos la sensación de que nuestros representantes eran, si no más honestos, por lo menos más disimulados. La manipulación abierta de la prensa; la intimidación, el uso del “patriotismo incendiario” para combatir a los contrarios o utilizar las creencias absurdas del fundamentalismo religioso para cometer atrocidades, era terreno vedado, que nadie se atrevía a tocar en público, aunque lo practicara en privado.

Dicho eso, ¿cómo ignorar el McCarthismo, en la década del 50, o los asesinatos políticos de los 60 o las acciones del Ku Klux Klan en el Sur o el escándalo Watergate de los 70, generador en parte de los documentos que nos ocupan? En esta sociedad nunca ha faltado la violencia y la injusticia, pero sobre todo la hipocresía. No hay mejor ilustración que la Carta Magna, que en principio es bien adelantada. Pero sucede que mientras se escribía y aprobaba la Constitución, la cual en parte reza que todos los hombres son inherentemente libres e iguales, la esclavitud era un hecho, siendo algunos de los más destacados firmantes de dicha constitución poseedores de esclavos.

Para abolir la esclavitud “en papel”, hubo de librarse una guerra civil sangrienta. Al propulsor de dicha derogación, el visionario Abraham Lincoln, le costó la vida su atrevimiento. No obstante, a pesar de que el negro ya no era esclavo con grilletes, después de vivir segregado por años, no fue hasta pasada la mitad del Siglo 20 cuando adquirió algunos derechos, logrados, otra vez, con sangre, contándose entre la inmensa cantidad de víctimas al líder de los derechos civiles, Martin Luther King, Jr. Y es la fecha que el negro y las llamadas minorías, si no esclavas propiamente dichas, viven en gran desventaja respecto a la población blanca.

Por igual, la mujer no adquirió el derecho al voto hasta bien entrado el pasado siglo. Nótese, además, que el país nunca ha tenido una mujer, ni una persona de color, como presidente. Por último, los Estados Unidos tienen la mayor cantidad de prisioneros en el mundo, entre los cuales los pobres y los desaventajados representan más de la mitad. Por ejemplo, en el año 2000, siendo solamente el 13% de la población, 1 de cada 3 jóvenes negros estaba o en prisión o bajo libertad condicional. Las cárceles son otra forma de control en este país; al joven negro o minoritario se le acosa desde temprano y se le ponen obstáculos, cuestión de que, rebeldes como son los jóvenes por naturaleza, reaccionen y queden manchados ante la justicia para siempre.

¿Son los señalados símbolos de una sociedad libre en la que todos los hombres y mujeres son iguales y gozan de igualdad de oportunidades?

En cuanto a las razones que tuvo la CIA para hacer público el documento de marras, tampoco fue develado éste para dar muestras de transparencia y demostrar una actitud de cambio. No, la agencia ha sido llevada a los tribunales repetidas veces para obligarla a hacer públicos dichos documentos bajo los mandatos del “Acta de libertad de información”. El más viejo de esos requerimientos, proveniente del Archivo de Seguridad Nacional, tiene más de 15 años de haberse iniciado.

Comentarios (2)Add Comment
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escrito por "navarrete" hasta la muerte, julio 15, 2007
GRACIAS SEÑOR POR COMPARTIR CON TODOS ESE DESPLIEGUE DE CONOCIMIENTOS HISTORICOS, ASI COMO SUS CONCEPTOS PERSONALES DE LOS MISMOS...GRACIAS, ESTE ES UN TRABAJO SERIO...
Saludos desde NAVARRETE, R.D.
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escrito por Juan Miguel Ramos, julio 12, 2007
Tu siempre con tus cosas hombre que papa Dios bendiga tu pluma. Por otro lado solo quiero recordale a los amigos de la pagina que utilizen los beneficios del " acta libre de informacion" cuando estan haciendo cualquier documento con el gobierno para verificar la informacion que han sometido antes. y no cometer fraude por dar informacion equivocada.

Juan Miguel Ramos

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