sep
05
2008
Today
De Darwin y el Darwinismo social PDF Imprimir E-Mail
Por Isaías Medina-Ferreira   
Los Estados Unidos, debido a la influencia y a la agresividad de ciertos sectores recalcitrantes dentro de su seno, han tomado una pendiente peligrosa que lo impulsa hacia la pérdida de la preponderancia de que ha gozado entre las naciones del globo por casi tres cuartos de siglo. El movimiento conservador, como le gusta a sus progenitores llamarlo, está al presente montando un ataque frontal feroz al Darwinismo aunque por otro lado ha aceptado a plenitud el hijo ilegítimo de Darwin, el Darwinismo social. En cierta forma, aunque estas posiciones puedan parecer inconsistentes e irreconciliables, las une un profundo desdén por la ciencia, la lógica y la realidad.

En el Origen de las especies, publicado hace 150 años, Charles Darwin acumuló evidencias de que la humanidad evolucionó a través de los tiempos de formas de vida más simples por un proceso que él llamó “selección natural”. Este discernimiento se convirtió con el tiempo en la fundación de la biología moderna. Pero también trastornó en gran manera a aquellos que creían que las enseñanzas de la Biblia son literalmente correctas. En años recientes, a medida que el Movimiento Conservador en los Estados Unidos ha crecido, algunas de esas personas, obedeciendo a un plan fríamente calculado, se van apoderando de posiciones de influencias como las cortes, los comités escolares, y hasta la misma presidencia: Bush declaró no hace mucho que “el Evolucionismo es una teoría bajo discusión cuya realidad está por verse”. La “ocupación” de los comités escolares locales y estatales por los “conservadores” ha dado como resultado que en Kansas, por ejemplo, los nuevos estándares de biología señalan que la evolución es una “teoría controversial”. Hasta hace poco, los maestros de Dover, Pennsylvania, estaban obligados a decir a sus estudiantes que debían explorar “el diseño de inteligencia” como una alternativa a la evolución. (Los ciudadanos de Dover recientemente sacaron a todos los miembros del comité escolar responsables de esto, lo que ocasionó que Pat Robertson, el evangelista de la Coalición Conservadora, los amonestara diciendo que si Dios les traía un desastre como fruto de haberlo alejado de sus aulas, que no fueran buscándolo).

El Darwinismo social fue desarrollado unos treinta años después del famoso libro de Darwin por un pensador social llamado Herbert Spencer. Extendiendo a Darwin hasta un terreno al cual Darwin nunca intentó entrar, Spencer y sus seguidores veían la sociedad como una lucha competitiva donde solamente aquellos de mayor fortaleza moral debían sobrevivir, de lo contrario, la sociedad se debilitaría. Fue Spencer, no Darwin, quien acuñó la frase “supervivencia del más fuerte”. El Darwinismo social por lo tanto ofrecía una justificación moral perfecta para la “Era Dorada de América” en la que los capitalistas inescrupulosos controlaban la industria americana, la brecha entre ricos y pobres se convertía en un abismo, los barrios urbanos degeneraban y los políticos eran comprados por los poderosos. Esto permitía a John D. Rockefeller decir, por ejemplo, que la fortuna que él acumulara a través de la gigantesca Standard Oil Trust era “meramente la supervivencia del más fuerte,… resultado de una ley de la naturaleza y una ley de Dios”.

El Movimiento Conservador moderno se ha aferrado al Darwinismo social con no menos fervor con que ha condenado el Darwinismo. El Darwinismo social da una justificación moral para rechazar el seguro social universal y apoyar el recorte de impuestos para los ricos. “En América”, dice Robert Bork, “los ricos son abrumadoramente personas—empresarios, pequeños ejecutivos, ejecutivos de corporaciones, doctores, abogados, etc., —quienes obtienen más altos ingresos como fruto de su inteligencia, imaginación y trabajo arduo”. Según este pensar, cualquier transferencia de fortuna de ricos a pobres, a través de ayuda social a los necesitados, por lo tanto debilita la fábrica moral de la nación. Permítale al rico virtuoso conservar más de sus ganancias y pagar menos impuestos, y será más virtuoso aún. Da al pobre no virtuoso las migajas tales como los cupones de alimentos, Medicaid, y lo que queda de Welfare, y caerá aún más profundamente en el sopor moral.

Hay, por supuesto, una inconsistencia ideológica en esto. Si la humanidad no evolucionó de acuerdo a la lógica Darwinista, y en su lugar comenzó con Adán y Eva, entonces parece imposible que la sociedad evolucionara de acuerdo a la lógica de supervivencia-del-más-fuerte que profesa el Darvinismo social. De acuerdo a ese razonamiento, si usted cree que el estatus económico de uno es consecuencia de un proceso automático de selección natural, entonces, consecuentemente, usted creería que los humanos representan la culminación de un proceso similar, a través de los tiempos. Que la mente conservadora tolere tal disonancia cognitiva es apabullante, pero no es tan remarcable como los intentos de los voceros conservadores tales como las páginas editoriales del Wall Street Journal y del Weekly Standard de tratar de convencer a los lectores de que el movimiento conservador es intelectualmente coherente.

La única consistencia entre los ataques de la derecha al Darwinismo y su aceptación del Darwinismo social es la necedad que ambos expresan. El Darwinismo es correcto. Científicos, quienes han sido legitimados por la revisión de sus colegas, y han publicado investigaciones al respecto, llegan a la conclusión unánime de que la evolución es una realidad, no una teoría. El Darwinismo social, mientras tanto, es una tontería. Los científicos sociales han entendido por mucho tiempo que el estatus económico de uno en la sociedad no es una función de su valía moral. Depende en gran medida en el estatus económico de los padres de uno, los modelos de éxito disponibles mientras uno crecía, y las oportunidades de educación que uno haya tenido.

Una democracia peligra cuando una gran cantidad de sus ciudadanos dan sus espaldas a los hallazgos científicos. La mitad de los norteamericanos en un sondeo reciente dijo que no creía en la evolución. Casi la mitad dijo que ellos creían que ingresos y riquezas dependen de la calidad moral de la persona. En un tiempo en que entre las naciones más avanzadas los niños norteamericanos van quedando atrás académicamente, especialmente en las ciencias; cuando la competencia global se intensifica y cuando el ingreso medio de los norteamericanos permanece estancado y la categoría de los pobres aumenta, estas ideas, propagadas por el llamado Movimiento Conservador, están impulsando al país rápidamente hacia atrás.

Comentarios (2)Add Comment
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escrito por Isaías, diciembre 13, 2007
Eréndira, el darwinismo social, que por supuesto es tan viejo como la humanidad, aunque antes, por supuesto, se conociera con nombres diferentes, está precisamente en las bases de una doctrina de dominio de naciones imperialistas que como ésta que se sienten predestinadas a ser amas del universo. Suerte con su ensayo, Eréndira; a lo mejor puedo recibir una copia del mismo: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
Suerte y siga escudriñando... nada hay más fascinante que descubrir. Y eso es precisamente lo que logramos cuando investigamos. Y sólo quien investiga tiene derecho a opinar inteligentemente. ¡Enhorabuena!
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escrito por Eréndira, diciembre 12, 2007
Precisamente estoy haciendo un ensayo acerca de estas teorías evolutivas, Chomsky en su libro Aldea global, comenta lo bien que les cayó a los grimgos esta teoría que pretenden sea la justificación de querer ser los que dictan las reglas del mundo, del mercado, y hasta de los valores y nosotros los habitantes de los países latinoamericanos debemos acatar las reglas, o si no, no habrá dinero de BM, o de la UNESCO para "ayuda"...de acuerdo que el darwinismo social es una gran tontería

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