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| Topicos y Opiniones | |
| Por Isaías Medina-Ferreira | |
Deserción escolar = dinamita socialAsí se refería James Conant, ex presidente de Harvard University, hace 45 años al problema de la deserción escolar.Hace un tiempo ya, escribí un editorial para el periódico Siglo 21, de Lawrence, Massachusetts, intitulado “Debemos educarnos al mismo ritmo que crecemos”, el cual decía lo siguiente: Según las cifras del último censo (del año 2000), los latinos somos el 14% de la población americana, o sea unos 41.2 millones aproximadamente de una población total que se calcula en 294 millones de personas… Y continuaba el editorial: Con una tasa de nacimiento anual de un 3.5%... se calcula que los latinos sobrepasaremos a los anglosajones como mayoría dentro de cuarenta años o menos. Un fenómeno que no se puede pasar por alto es que la comunidad latina en un 50% tiene menos de 24 años y que 1 de cada 5 muchachos o muchachas (en el país), menor de 18 años, es latino… (es decir) el 20% de la población menor de 18 años es latino… el futuro de nuestra comunidad está indefectiblemente ligado a la educación de esos jóvenes que son el 20% de la (población).” Fin del editorial. Se podría decir que estas cifras son positivas para nuestra comunidad por aquello de la “tiranía de los números”, pero traen consigo la semilla de una desgracia y hasta de tragedia en potencia. Ellas encierran un reto y una responsabilidad grande que compete a cada uno de nosotros, tengamos o no hijos en el sistema escolar, para que ese 20% de la población asista y se mantenga asistiendo a la escuela a fin de que pueda recibir la educación requerida y adecuada para que sus miembros sean útiles a la sociedad y no un lastre pesado. Al presente, nuestros hijos no están asistiendo y permaneciendo en las aulas como sería deseado. Como veremos, el problema es serio, casi de pronóstico reservado. ¿Por qué debe importarnos que los muchachos no abandonen la escuela? Hay razones tanto personales (desde el punto de vista del estudiante) y sociales. Cada estudiante que abandona los estudios es una mente ociosa que estará en desventaja con otros miembros de la sociedad para lograr conseguir trabajos que paguen lo suficiente para sobrevivir y en su frustración propensa a buscar compensación a su baja autoestima de forma que podría hundir al individuo en situaciones indeseadas. Eso se traduce muchas veces en un problema social: una inmensa mayoría, casi la mitad, de personas que reciben asistencia pública (“welfare”) son desertores escolares. Por otro lado, el desertor escolar es vulnerable a toda clase de tentaciones desde el crimen en forma de robos y atracos, hasta formar parte de pandillas o caer en el vicio de las drogas. La mayoría de prisioneros, son desertores escolares. Como podemos ver, la deserción escolar, por su facilidad en traducirse en crimen nos afecta a todos, no importa el estrato social de donde vengamos. Cuando no nos afecta por la condición criminal del sujeto, lo es por la presión que ejerce—o el ejemplo que da—, en otros jóvenes propensos a seguir el camino de menor resistencia. Calcular exactamente la tasa de deserción escolar es casi imposible. La primera dificultad es que las escuelas difieren en la definición de “desertor”, en la forma en que los cuentan y el método que usan para contar al alumno que abandona la escuela y entra de nuevo o a quienes se mudan de un distrito a otro. Aún con esa dificultad de cálculo, se deduce que un tercio (33%) de los alumnos que entran en la secundaria no se gradúan a nivel nacional. Entre los Latinos, que son sólo el 16% de la población escolar, la tasa de deserción fue en el 2000 de casi 34%, mientras que en 1990 fue de 22% de una población escolar que era entonces el 11% del total. Lo peligroso es que esta tendencia va en aumento y no se le ve final. Debido a que los distritos escolares enfrentan cada día más retos económicos, hay menos personal para atender las necesidades de los hispanos en forma de maestros bilingües, tutoría o mentores. Y eso huele a peligro. Eso, y las regulaciones de “No quede un niño atrás”—No Child Left Behind (NCLB) — son una presión enorme sobre los distritos escolares, lo cual significa que el problema, en vez de disminuir, se hará más severo e insoportable. En Massachusetts, debido a los requerimientos de MCAS (Massachusetts Comprehensive Assessment System), el problema es todavía más debilitante. Debo aclarar que aún antes de MCAS, el estado había tenido una mala reputación en cuanto a manejar la educación de nuestros alumnos (los hispanos), razón por la cual en el área de Boston, solamente 30% de los niños hispanos en el noveno grado se gradúan de la escuela secundaria. Según el reporte Losing our Future (Pérdida de nuestro Futuro), que publicó el Proyecto de Derechos Civiles de la Universidad de Harvard (Civil Rights Project) y el Instituto Urbano (Urban Institute), en Febrero de 2004, Massachusetts sólo le sigue a New York, como el estado con la mayor brecha en la tasa de graduación entre hispanos y anglosajones. En el estado completo, solamente 36% de los muchachos hispanos de noveno grado se gradúan (30% en Boston), comparado con 49% de los Afro Americanos y 74% de los estudiantes blancos. Lo escandaloso, mis amigos, es el impacto que MCAS y No Child Left Behind han introducido en la ecuación. Si lo que sigue fuera más difundido, creo que estaríamos en la calle del medio luchando para cambiarlo. Como de los resultados de NCLB y MCAS las autoridades competentes castigan a las escuelas cuyos pupilos no cumplen con el mínimo de avance, las autoridades escolares han usado una solución bien creativa: simplemente evitar que los hispanos, que son generalmente los menos proficientes en inglés, tomen el examen de MCAS. ¿Cómo? Aplazándolos en el noveno grado. Al ser el gran examen de MCAS en el décimo grado, el noveno grado es como el dique de contención de estos muchachos. Según David Bernstein, de The Boston Phoenix, escribiendo en Marzo de 2004, en el artículo “Adiós, Escuela”: “de 1410 estudiantes hispanos del noveno grado en las escuelas públicas de Boston al final del año escolar 2002-2003, 61% (864 estudiantes) fueron mantenidos en el noveno grado en Junio, mientras que solamente 39% (564 estudiantes) fueron promovidos al décimo grado...” ¿Qué les parece? Esto pasa precisamente en Massachusetts, uno de los estados supuestamente más progresistas de la nación. Tanto demócratas como republicanos nos han fallado; pero mayormente los demócratas que se autodenominan la voz de los que no tienen voz y hacia donde los hispanos generalmente vuelcan sus votos. Siendo que los muchachos a la edad de 16 años pueden dejar la escuela legalmente, muchos de ellos, al no poder avanzar más allá del noveno grado, se desilusionan y dejan la escuela en proporciones epidémicas. La magnitud del problema es ciertamente apabullante. Y no tendrá cura hasta que las escuelas, además de cumplir con preparar a los pupilos para las pruebas requeridas, no se les requiera graduar una cantidad mínima de alumnos como parte del rasero que les da carta de aprobación para seguir laborando sin ser castigadas. Necesitamos emprender una campaña de difusión a nivel de padres y la comunidad para inyectar al sistema la vitalidad que necesita. Tenemos definitivamente que dar a conocer el problema y actuar a nivel de comunidad para resolverlo. He aquí algunas ideas:
Debemos difundir este problema ampliamente y tratar de hacer la diferencia. ¿De qué vale que lleguemos a ser una mayoría si no estamos educados y somos incapaces de desempeñar los trabajos que nos permitan avanzar, criar nuestros hijos con dignidad y asumir los cargos de mando que demandaría tal responsabilidad? Algunos políticos miopes o mal intencionados, buscando ganancias inmediatas y buscando la salida más fácil, sí tendrían la solución ante el mal social que se desprendería de una clase sin educación y propensa al crimen: atiborrar las cárceles de presos hispanos y buscar aplicar la pena de muerte a diestra y siniestra. No creo que eso sea lo que queramos. Por el bien de nuestros hijos, a quienes sin duda queremos, debemos actuar ya y envolvernos en su educación. NOTA: Aunque este artículo ha sido escrito para residentes en Estados Unidos; debido a que hay muchos compatriotas en este país y que República Dominicana tiene la tendencia a imitar lo que hacen los “americanos”, creí oportuno publicarlo por este medio. Isaias Medina Ferreira http://www.maovalverde.com/contact/isaias-medina-ferreira.html Comentarios (0)
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