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| Topicos y Opiniones | |
| Por Isaías Medina-Ferreira | |
Greenspan e Irak... Giuliani y HillaryLa invasión a Irak estuvo motivada por los grandes yacimientos petrolíferos de la hostigada nación del Medio Oriente. Si bien esa aserción es harto conocida, lo que la hace fresca esta vez es que quien lo dice es uno de los ciudadanos más respetados, tanto dentro del país como a nivel internacional, y no quienes odian a Bush-Blair, como en el pasado, queriendo quitar importancia a los comentarios, han argumentado los republicanos, dando a entender que son políticamente motivados y carentes de base real. Quien asevera lo que dice la oración que abre este escrito es el Sr. Alan Greenspan, quien en sus recién publicadas memorias tiene palabras fuertes y desdeñosas para el Sr. Bush y sus políticas y para otros presidentes a los que sirvió durante sus largos años de servicio público. De todos los presidentes, irónicamente, quien recibe las más altas calificaciones de quien fuera presidente del banco de reservas de los Estados Unidos, es Bill Clinton, único demócrata con quien trabajó. Es preciso señalar que Alan Greenspan es republicano.En el pasado, casi todas las figuras de alto relieve que han trabajado en la administración Bush, al dejar el trabajo han dado a conocer su lado de los hechos en libros o en entrevistas. Cuando las apreciaciones de esos antiguos servidores han sido negativas y embarazosas para la Casa Blanca, la maquinaria de relaciones públicas de ésta ha sido implacable y ha utilizado todos los métodos a su alcance para destruir al osado, incluyendo los ataques personales. Los ejemplos abundan y son ampliamente conocidos. La reacción de la Casa Blanca esta vez ha sido más cautelosa debido quizás a que el artífice del lodo y la inquina, Karl Rove, está fuera de la Casa Blanca, y a la estatura internacional del Sr. Greenspan. No obstante, las bocinas republicanas han comenzado a culpar las políticas del antiguo presidente de la reserva federal por la debacle de la industria de bienes raíces. Será importante ver que otras armas usarán en el futuro en contra del respetado Greenspan para destruirlo en venganza por su honradez y osadía. Si bien las declaraciones del Sr. Greenspan en cierta forma vindican a los oponentes de esta guerra sin sentido, cara tanto económicamente como en la pérdida de vidas, no deja de molestar, como en muchos casos anteriores, que sea ahora, cuando ya no tiene poder para influenciar el curso a seguir, cuando deje saber que disiente del presidente en esa como en otras decisiones descabelladas que éste ha tomado. ¿Por qué ahora, Sr. Greenspan? Hubiera sido de mayor validez y provecho para todos si hubiese dejado saber su disconformidad cuando se cometían los exabruptos. Giuliani se arrima a Hillary El reporte Petraeus ante el Congreso ha dado mucho que hablar y no siempre han sido cosas positivas para el respetado general. Las dudas han sido articuladas por varios republicanos, pero mayormente por los demócratas, y entre ellos, por supuesto, sus precandidatos presidenciales. Fuera del círculo del Congreso, uno de los ataques más explícitos a las declaraciones del Sr. Petraeus vino de la organización MoveOn.org, la que en un anuncio pagado en el New York Times declaró que el general pintaba una situación color de rosa para satisfacer los deseos de la administración, y en un cambio de palabras que hacen rima, en lugar de Petraeus, lo llamaba Betray-us, como queriendo decir “nos traiciona”; en este caso al país. Entra Rudy Giuliani, quien, en uno de esos juegos verbales que los republicanos manejan a la perfección, ha tratado, buscando ganancias políticas por supuesto, de conectar a Hillary Clinton con el anuncio de MoveOn.org, y la acusa de faltar el respeto al general, de lo cual ha hecho un himno de campaña por los últimos días. En su virulencia, el Sr. Giuliani ha olvidado dos cosas: Hillary Clinton es miembro del Congreso y en sus funciones tiene todo el derecho a cuestionar tanto al presidente como a Petraeus; y, segundo, el General Petraeus no es infalible, ni un César. El Sr. Giuliani debiera dejarse de chabacanerías y no tratar de convertir un tema hueco en algo trascendental, con intento de confundir al ala conservadora de su partido y al país. Como Giuliani no tiene ningún plan para gobernar el país ni para salir de Irak, ni muchas otras opciones, es mucho más fácil incendiar el patriotismo de los conservadores para tratar de ganar su apoyo en las primarias, que elaborar un cuidadoso plan para tratar de sacar el país del tollo en que está sumergido. Sucede que el Sr. Giuliani no puede atraer los votos de los conservadores haciendo campaña sobre los valores familiares o la santidad del matrimonio, cosas que estos pregonan como parte esencial de su agenda, pues va en su tercer matrimonio, uno de ellos terminado bajo un escándalo resonante. Tampoco puede generar miedo y simpatía entre ellos atacando el aborto o a los homosexuales, pues en el pasado ha mostrado su apoyo a esos temas, y cambiar de idea respecto a esas creencias ahora, como ya lo hizo el caradura de Mitt Romney, no luciría muy creativo. Pero mucho menos puede hacer alardes de ser el único “machazo” que puede sustituir al “cowboy” en la Casa Blanca, pues arrimarse a Bush es mala política ya que nadie lo pasa. Lo más fácil es crear una cortina de humo y hacer creer que cree en algo, atacando a los inmigrantes por un lado y, sin base verdadera, a quien encabeza la preferencia del partido opositor. Por supuesto, la lógica de arrimarse al árbol frondoso que da sombras, si bien es axiomático es un cliché desagradable y poco honorable para un aspirante a la presidencia. Más chocolate y menos espuma, Sr. Giuliani, por favor; no insulte la inteligencia de los votantes. El mundo es mucho más complicado que lo que su postura de “Rambo” promete. Ah, a propósito, hace seis años que 9/11 pasó; busque otro tema de más sustancia. Muestre un plan sólido de gobierno al país y déjese de pendejadas. Isaias Medina Ferreira http://www.maovalverde.com/contact/isaias-medina-ferreira.html Comentarios (0)
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Quien asevera lo que dice la oración que abre este escrito es el Sr. Alan Greenspan, quien en sus recién publicadas memorias tiene palabras fuertes y desdeñosas para el Sr. Bush y sus políticas y para otros presidentes a los que sirvió durante sus largos años de servicio público. De todos los presidentes, irónicamente, quien recibe las más altas calificaciones de quien fuera presidente del banco de reservas de los Estados Unidos, es Bill Clinton, único demócrata con quien trabajó. Es preciso señalar que Alan Greenspan es republicano.