sep
05
2008
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Los tiempos idos PDF Imprimir E-Mail
Por Isaías Medina-Ferreira   

(Por la coexistencia pacífica entre generaciones)

¿Fueron tiempos idos mejores o peores? Ambas cosas. Los tiempos idos pueden ser lo peor o lo mejor, dependiendo de lo que queramos justificar en un momento determinado.

Y es que el tiempo pasado es, o un buen aliado, testigo de tiempos “gloriosos” en que fuimos parte de una “élite” triunfadora; o un “verdugo despiadado”, raíz y causa de todas nuestras limitaciones, al que convenientemente el niño frustrado que llevamos dentro tiene la tendencia a usar como chivo expiatorio para justificar las insuficiencias que hoy podamos estar experimentando como seres humanos.

Ah, muchachos, ustedes no saben lo que es pasar trabajo”, le oí decir repetidamente a mis mayores, cosa que mi generación ahora expresa con frases tales como “ustedes lo tienen todo... en el tiempo que yo crecí, la  televisión recién empezaba y casi nadie podía comprar una”. No es raro que los más jóvenes nos manden a pastar con un “usted no está en ná, viejo inútil… a mi no me quiera aburrir con sus sermones”.

Es cosa natural que una generación encuentre chocante lo que para otra es normal. Criticamos a menudo la música de la juventud, o su sentido común. “¿A eso le llaman ustedes música?”, decimos a menudo cuando escuchamos “rap” o “regaetton”, esa “música monótona para la que no se necesita talento”, olvidándonos que en su tiempo, la música de The Beatles, Raphael, Javier Solís, Marco Antonio Muñiz, Manolo Muñoz o Sandro, que tanto nos gustaba, también fue criticada por nuestros mayores, quienes estaban más a tono con Lucho Gatica y su estilo, al que considerábamos “empalagoso”.

En deportes, es muy común que los mayorcitos tratemos de considerar superiores a los atletas del pasado. “¿Tú crees que Barry Bonds es bueno?... tú porque no viste a Roberto Clemente o a Mickey Mantle jugar... los de ahora son ‘peloteritos’”. Eso también oí cuando a los de mi generación nos enrostraban que si considerábamos que Marichal, Gibson o Koufax eran buenos, era porque no habíamos visto a Bob Feller… que Mantle no le podía lustrar los zapatos a Dimaggio, y así sucesivamente.

Hoy es común decir de la presente generación que “no sirve pa’ ná”, que tiene el sentido común de las moscas, que sus miembros no pueden mantener la atención enfocada por más de lo que dura un pestañeo, que están desinformados y son ignorantes de todo lo que contenga palabras de más de cuatro letras; casi lo mismo que oí decir de nosotros. Y sin embargo, hoy los de mi generación, como se creyó la anterior, nos creemos “modelos” de producción y respeto.

Total, que aunque siempre existirá el debate generacional, cada generación tendrá que enfrentar sus propios retos, diferentes a los de la generación anterior, porque diferente es el mundo que cada una hereda; y no hay dudas, si no resulta una generación perdida, que como las anteriores, la presente sabrá elevarse a la altura del reto histórico y producirá ciudadanos dignos, como también producirá su cuota de parásitos… igual que en mi generación y la de mis padres; como sucederá con las generaciones de nuestros hijos y nietos.

Si hoy luchamos contra el SIDA, nuestros antepasados lucharon contra la tuberculosis, la polio y la peste. Si la generación anterior a la mía experimentó los horrores de la Segunda Guerra Mundial y los horrores de los dictadores latinoamericanos, incluyendo a Trujillo, la mía fue testigo de Vietnam, la Guerra Fría y las barbaridades de Balaguer.

Así pende sobre la presente generación la incertidumbre de un futuro que podría ser cenizas, producto de las injusticias que imponen los más poderosos, cada día más sedientos de poder y expansión, poseedores de armas con las que podrían exterminar a la humanidad en segundos, y decididos si es necesario a destruir el planeta en nombre de la avaricia y las ganancias inmediatas. No es pequeño el reto: ojala y se puedan encumbrar a la altura necesaria para combatir esos excesos que amenazan a la humanidad.

Si dejáramos a un lado las peculiaridades de la división generacional, la diferencia en cosmovisión, y nos dispusiéramos a aprender unos de los otros y a colaborar sin desconfianzas y desdenes por los atributos del otro, definitivamente cada generación se fortalecería y el paso de una época a la otra sería uno de continuidad, de beneficios para todos, en la que los mozos quizás cometerían menos errores. Por otro lado, sin embargo, creo que es saludable que haya esa controversia, aun con los errores que se cometen, pues, como todo proceso en la vida, donde no hay contradicción, no existe la dinámica que produce movimiento y echa a andar la maquinaria que hace posible el avance.

¿Cómo contribuir a la continuidad de la humanidad y hacer el proceso menos accidentado? Creo que si mantenemos una mentalidad abierta, y respetamos el humanismo de los jóvenes y su derecho a cometer errores, y vemos en ellos lo que fuimos una vez, y aceptamos las diferencias como una necesidad irremediable, podríamos librarnos de “calentones” innecesarios. Si aprendiéramos a aceptar que el mejor momento para vivir es el hoy y el ahora, sin dejar de utilizar lo mejor de los tiempos idos, que por gloriosos que parezcan, no dejan de ser como agua que corrió bajo el puente y lo único que tiene en común con la que corre hoy es ser agua, como la vida es vida, y por su parte los jóvenes comprendieran y respetaran las posiciones de quienes les precedieron, creo que podríamos coexistir pacíficamente, y juntos hacer un mundo mejor.

Lo que no debe cambiar de generación a generación es la noción de la responsabilidad de que debemos esforzarnos con honestidad por dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos y que debemos hacer lo máximo con lo mucho o poco que tengamos. Para ello, construyendo sobre las bases que heredamos, debemos vivir con intensidad el presente, porque el futuro llegará lo queramos o no, y con él eventualmente la “sabiduría” de las generaciones más jóvenes y así ad-infinitum. La mejor forma de prepararnos para enfrentar el futuro es vivir la vida al máximo ahora mismo, sin buscar culpables ni excusas por nuestras limitaciones, pero sí haciendo esfuerzos para superarlas.

Comentarios (1)Add Comment
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escrito por moncito, noviembre 22, 2007
"¿Fueron tiempos idos mejores o peores? Los tiempos idos pueden ser lo peor o lo mejor, dependiendo de lo que queramos justificar en un momento determinado." Con eso lo dijo todo. Buen articulo. Gracias.

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