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Reverendo William Sloane Coffin, Jr. Parte III PDF Imprimir E-Mail
Por Isaías Medina-Ferreira   

Al cumplirse un año de su muerte (3 de 3)

Parte III

Como todo gran hombre, Coffin fue coherente en sus principios y no variaba su postura para acomodar estos a las circunstancias. Sus posiciones, aun fuesen controversiales, eran frutos de ese amor profundo que sentía por la humanidad, en lo que imitaba a su héroe, el Cristo rebelde que había luchado por los olvidados y defendido a los que no podían defenderse. Cada una de sus acciones reflejó esa sed y búsqueda de justicia social que le apasionó hasta su muerte.

A Coffin le preocupaba sobremanera el calentamiento global y el ensanchamiento del golfo entre ricos y pobres. Respecto al calentamiento global exclamaba: “Tenemos que parar la reducción de la capa de ozono y el efecto invernadero… ¿Por qué en lugar de poner la grosera cantidad de dinero que ponemos en investigaciones para el desarrollo de armas, no la ponemos en energía renovable? Podríamos hacer un mundo que haría sonreír a Dios”. En cuanto a la gran brecha entre pobres y ricos, su posición era: “Si Abraham Lincoln tenía razón en cuanto a que una nación no podía perdurar siendo la mitad esclava y la mitad libre, el mundo no puede sobrevivir siendo parcialmente próspero y mayormente miserable… debemos reconocer que aquellos que hacen la evolución pacífica imposible, hacen la violencia inevitable. Nuestra política exterior debiera siempre encaminarse a hacer la evolución pacífica posible antes que la revolución se haga inevitable”.

Su interpretación del evangelio rechazaba la “homofobia” de plano, y en una carta abierta que enviara a los obispos católicos que se reunían en Washington, DC, en el año 2000, expresaba: “Sé que la iglesia católica repudia las formas violentas de homofobia. Pero deplorar la violencia mientras continúan proclamando las ideas que la azuzan me parece hipócrita. Las enseñanzas de la iglesia Católica santifican la denigración de los “gays” y las lesbianas… para los Cristianos, el problema debiera ser no cómo reconciliar la homosexualidad con los pasajes de las Escrituras que la condena, sino cómo reconciliar el rechazo y el castigo de los homosexuales con el amor de Cristo… ¿No debiera la ética sexual Cristiana enfocar las relaciones personales y la justicia social en lugar de concentrarse en actos sexuales particulares, particularmente cuando emerge más evidencia de que la homosexualidad es una variación biológica natural?”.

 Fue duro crítico de la guerra en Irak: “La guerra en Irak es tan desastrosa como innecesaria; en términos de su prudencia, propósito y motivo, es quizás la peor de todas las guerras en la historia americana. Nuestros soldados, hombres y mujeres, no fueron llamados a defender el país, sino a atacar a Irak. A ellos no se les llamó a morir, sino a matar en nombre de su país. ¿Habría algo más antipatriótico que pedir de nuestros hijos e hijas?”, se preguntaba.

En cuanto al cristianismo de Bush, decía: “Yo creo que el Dios del presidente Bush es muy violento; ciertamente no el mismo Dios ante quien oraban Martin Luther King, Jr. y  Abraham Joshua Heschel. También creo que el Dios del presidente Bush es muy pequeño… las personas religiosas deben abrir sus corazones a todas las personas, desde el Papa hasta el más miserable de los humanos. Es risible que el presidente describa a Irak, a Irán y a Corea del Norte como “el eje del mal”, cuando toda la humanidad sufre infinitamente más por la degradación ambiental, la pobreza pandémica y un mundo con demasiadas armas… el ‘conservadurismo compasivo’ del presidente Bush parece estar reservado para los ricos y para quienes no han nacido; él parece tener menos compasión por las madres pobres. Jesús puso primero a aquellos que la sociedad ponía de último y contaban menos. Nuestro presidente es posible que haya experimentado una conversión religiosa, lo que él no parece entender es que no puede haber conversión personal sin cambios en la actitud social”.

 “Mejora la calidad de tus sufrimientos. Extiende tu mano. Usa tu sufrimiento para ayudar a cicatrizar el sufrimiento de otros. No invite las condolencias, usa las condolencias para construir la comunidad de la experiencia común, en el amor y la pena, en la esperanza y en la caridad”, puntualizaba refiriéndose al sufrimiento.

Sí, Bill Coffin conoció el sufrimiento y tuvo cosas personales de las cuales arrepentirse, las cuales duraron toda una vida para cicatrizar. Sufrió cuando murió su hijo y lo acompañó la pena de que a sus 20 años, mientras trabajaba para la CIA en la Segunda Guerra Mundial, obedeciendo órdenes superiores enviara 3000 soldados rusos acusados de traición a lo que era una muerte segura en la Rusia de Stalin. No sé si ha habido perdón para su alma por esa falla humana, lo que sí sabemos es que en su proceso de curación la humanidad encontró en su voz a un defensor honesto de la justicia social y los derechos humanos a quien todos estamos en deuda por su coraje y por su decisión de luchar con gallardía en lo que creía. Si las palabras finales de su último libro, “Credo”, son indicadores de su paz interior, no hay dudas que sus heridas fueron sanadas: “… aunque todavía me molestan los insensibles, particularmente si ocupan posiciones de mando, me siento más sereno, agradecido a Dios por el regalo de la vida… a quien no tengo más que decir gracias, muchísimas gracias… gracias eternas”.

En paz descanse, Reverendo William Sloane Coffin, Jr. Usted, que decía con su peculiar sentido del humor que el truco en la vida era “morir joven lo más tardío posible”, ciertamente vivió largo y sus ideas nunca perdieron vigencia y frescura; seguro que sus enseñanzas vivirán como una antorcha de luz orientadora para quienes persiguen la justicia social en este mundo. Gracias, reverendo.

Comentarios (1)Add Comment
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escrito por Dionisio Santana, mayo 11, 2007
Yo no sabía nada acerca de este Sr., profesor Medina, pero su artículo me hizo que procurara su biografía, A Holy Impatience, en Amazon.com y todo lo que puedo decirle es gracias. Holy Cow, what a terrific human being was Mr. Coffin! Thanks!

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