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Ignacio Guerrero, un poeta comunicador de buenas nuevas |
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Por Miguel de Jesus Rodriguez
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Los pajarillos del campo, lo despertaron varias mañanas, acunaba sus sueños en las oscuras y tranquilas noches, rodeado de gente que no conocían las letras, alzó su mirada más allá de la finca. Salió de Guajaca, comunidad de Montecristi con manos abiertas a la amistad y preparadas para acariciar sin lastimar el cuerpo de Olivetti Dora, fueron años duros, el pueblo vivía la dictadura de los 12 años de Joaquín Balaguer. Ignacio, fue de los tantos perseguidos por sus ideales, de ese régimen de sangre y muertes, supo sobrevivir porque estaba escrito que nosotros años después disfrutaríamos su cariño. Del campo trajo a la ciudad la lealtad y laboriosidad sin importar hora y lugar, él sabe decir las palabras presisas, habla con claridad, y sabe vestir de Azucenas cada lugar que visita. El da valor a los artistas de la region, promueve a locutores, cantantes, pintores y fotógrafos de los más apartados rincones. Los años han pasado y el fue juzgado y condenado. El tribunal del amor, lo sentenció, desde ese bello día, Doris Rodríguez comunicadora excelente tomó sus manos, y unieron sus almas, de esa entrega nacieron Ignaris y Dorielis, mis sobrinas queridas. Sus poesías, Esperanzas y principio de hombre honesto le han facilitado triunfar en cada batalla, y es que su fuerza se puso por encima de todas las limitaciones. Con heroísmo, recorre el sendero del amor por el que solo caminan los hombres de paz. Trabaja en caliente, bajo el aire acondicionado de la oficina, frente a las cámaras de la televisión y en todos esos lugares muestra espontaneidad y transparencia, transportando a sus seguidores por el altar, dónde solo vive lo sagrado. La gente de la línea noroeste debe sentir orgullo, por compartir la región con un hombre de la calidad humana y profesional de un Guerrero, cuya única arma es la palabra, sustentada con respeto y valentía. A ti que eres, hombre y a la vez corazon, capas de sonreír a los pétalos de las flores, te agradezco, que seas luz en medio de la oscuridad y cultive con nosotros la flor de la amistad.
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