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OSCAR ARNULFO ROMERO, Arzobispo de El Salvador |
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Ventana
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Por Wilson Moreta Tremols
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Introduzco hoy en mi sección una figura refrescante y digna de imitar. Se trata OSCAR ARNULFO ROMERO, Arzobispo de El Salvador, asesinado a
mansalva mientras celebraba una misa en una capilla de enfermos de
cáncer, por defender la causa de los pobres y humillados de su pueblo.
En estos tiempos en que escuchamos hablar mucho de pedofilia,
violaciones y complicidad de Sacerdotes, en asuntos muy lejos de su
ministerio, la vida de este hombre y su fidelidad al evangelio nos
enseña que no todo está perdido y que la debilidad humana, propia de
nuestra naturaleza, que muchas veces nos quiere o nos hace fracasar se
puede vencer.
Hace algunos días me encontré con este bello de MONS. CASALDALIGA, quien lo escribió recién sucedieron los hechos.
"El Angel del Señor anunció en la víspera....
El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado Cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la Sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada!
El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.
¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia.
Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y martir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra,
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua Latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.
Como Jesús, por orden el Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa..!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).
Tu probrería sí te acompañaba
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el Kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.
Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra. libre, su timbre de campana!
Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini.
en la espuma aureola de sus mares,
en el dosel airado de los Andes alertos,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares....
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!
San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
nadie hará callar tu última homilía."
Wilson Moreta Tremols http://www.maovalverde.com/contact/wilson-moreta-tremols.html
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