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28
2008
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Vivencias
Por Pablo Mustonen   

El banano

Esa tarde llega a la casa un desconocido, pregunta por don Eduardo (1), se notaba cansado y ya pasaban las 2 de la tarde. Su chofer, apodado “Alemán” (porque así parecía y era su apellido), pide agua; la niñera, que era de Montecristi, le baja un vaso de agua helada el cual tomó casi de un solo sorbo y de inmediato pide otro más. La niñera le complace. Don Eduardo se levanta y sale al patio, saluda al extraño y de inmediato se meten al nivel bajo de la casa. Don Eduardo me llama y me dice: "Trae dos vasos con hielo, uno para mi y otro para el Sr. Breack"; obedezco, como siempre. Los vasos van y vienen, la botella de Whisky se agota y enviamos a Ramón al pueblo, que con vale en mano va en busca de otra botella fiada. La bebentina sigue hasta entrada la medianoche. Ese día, el Sr. William Breack, administrador general de la Grenada Company (2), pernocta en nuestra casa; al día siguiente nacerían las plantaciones bananeras en nuestro querido Mao.
 
En menos de un año, ya se habían plantado 350,000 tareas de guineo (cerca de 35, 000,000 de matas de la sabrosa fruta tropical); se aprovechan todas las tierras colindantes a los tres ríos; las inmensas bombas movidas a gasoil (Diesel Oil) se encargan de la precisa y necesaria irrigación, todo financiado por la compañía, como le llamábamos.
 
Hatico y los Cambrones se transforman, llegan obreros de todas partes, el dinero corre a raudales; los prostíbulos y los salones de billar florecen por doquier; se construyen nuevas casas y también llega el Royal Bank (3). Todo está programado; la línea férrea se extiende desde el puerto natural de Manzanillo hasta El Pocito, una sección de Guayubín. Los camiones empiezan a llegar: Magirus Deutz, International, etc. Igualmente financiado por la compañía. De las Canarias llegan "expertos", que luego descubrimos que para el trópico, no eran útiles
 
Apenas 11 meses mas tarde, el primer embarque.

El gran ceremonial empieza temprano en la mañana. El embarque estaba destinado a Europa, que consume un guineo pequeño, por lo que no se requiere una mata adulta. El barco venía de Honduras y sería rellenado en Manzanillo; todo se cumplió al pie de la letra: 2,000 toneladas de guineo Johnson o dominicano, clase "AA" fueron embarcados en dos días. Éxito rotundo.

La rutina del éxito se mantiene por largo tiempo hasta que llegan los ciclones naturales y los otros políticos. Trujillo, que obtenía como peaje US $0.10, que eran descontado a cada propietario de finca (Colono) por cada racimo de guineo exportado, ya no existía.
 
El país estaba ansioso de libertad y la "compañía" no quería sindicatos; las presiones empiezan a ser advertidas, y surge el "slogan": "Con sindicatos nos vamos, sin ellos nos quedamos". Latinoamérica está revuelta y ya Fidel ha tomado a Cuba y sus ideales retumban por cada rincón de las llamadas "bananas repúblicas". La otrora compañía, que quitaba y ponía gobiernos, trata de enrumbarse por los nuevos caminos y acepta ciertas libertades, entonces el desastre: Aparece el mal de Panamá, luego de un ciclón que inunda todo el valle del Yaque del Norte; el pánico cunde por doquier, hasta que aparece una variedad resistente a este mal, la llaman Cavendish o Media-mata. Luego descubriremos que  su manejo es costoso y muy tedioso. Sus frutos son muy delicados, no admiten ser golpeados y para su embarque deben ser lavados y bien empacados. Por lo bajo decíamos a tono de broma, que parecían un bebe recién nacido.

La bonanza está llegando a su final y en América Central todavía existía una mano de obra más barata. La "compañía" decide tomar las de Villas Diego y abandona el país, tan de repente como apareció. Aun tenemos esta variedad de bananos, que se quiso mantener en secreto, pero la prisa la dejó cimentada en nuestra provincia.

Más tarde y cuando tenga el tiempo, trataré de describir los pasajes más interesantes de este moderno y caldeado Macondo, llamado Mao.

Pablo Mustonen

NOTAS:
(1) Don Eduardo Bogaert
(2) Las oficinas de la Grenada Company estaban situadas en la calle Duarte donde más tarde estaría el famoso restaurante Don Manuel.
(3) The Royal Bank of Canada, situado en la esquina de la Calle Duarte con Trinitaria, frente a las oficinas de la Grenada Company.

Comentarios (2)Add Comment
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escrito por Isaías, enero 10, 2008
Pablo,
Tus historias son como un bálsamo a la nostalgia y un puente a ese pasado brillante de nuestro Macondo. ¡Qué bueno que has tomado el tiempo para contarlo, hermano mío! Un abrazo sincero de alguien que te quiere y admira de verdad. ¡ENHORABUENA!
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escrito por EMILIO, enero 10, 2008
Saludos PABLO por tu recuento historico de lo que fue la grenada company ,me gustaria leer la segunda parte para nutirme mas de lo que era la produccin bananera en aquellos tiempo, por que eso si a cambiado ya que trabajo para ese sector y cada dia son mas las exigencias para poder exportar.

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